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MI PROFANA BIOGRAFÍA

Aproximadamente nueve meses después de que Alonso y Luisa concurrieran amorosos para nutrir y fortalecer el encanto de su vínculo matrimonial, yo tuve la oportunidad de asomar a la vida allá por el año de 1953, curiosamente en un día 20 de julio, en el que mi querida patria Colombia celebra el aniversario de su pretendida independencia. Después de agradecer al vientre de mi madre su hospitalario albergue en esa grata temporada de gestación y expresarle desde luego toda mi gratitud depositando en el pañal los excedentes de rigor, comencé a observar con detenimiento todo cuanto a mi alrededor me saludaba, hasta que poco a poco fui desentrañando los recursos instintivos para enfrentarme a la vida que he venido cursando con relativa serenidad. Muy pronto mis padres lograron acreditarme como persona digna de ser inventariada en el despacho notarial y poco después se encaminaron a la Iglesia de su jurisdicción domiciliaria, para pedirle al reverendo que administrara el religioso sacramento, humectando mi pequeña cabeza que en ese momento reposaba indulgentemente boca abajo sobre la rupestre pila bautismal, en tanto me iban asignando de paso con un cariño sobrenatural, el exótico y sonoro nombre de Mauricio. Poco a poco me fui adiestrando en el arte de caminar y con ello quedé habilitado para emprender la lucha cotidiana. Realmente no recuerdo bien lo que aprendí en el kinder, aunque sí permanece tatuado el agridulce sentimiento que me embargaba cada que la profesora Silvia probaba sus uñas en mi nalga indefensa con pellizcos nada didácticos, por causa de uno que otro desmán en los que yo tan cándidamente incurría, como era apenas lo natural en el inicio de mi domesticación académica. Ingresé posteriormente al Instituto San Bernardo orientado por los hermanos cristianos de La Salle, sobriamente uniformados con su reverencial sotana negra, la cual se adornaba a la altura del cuello con un impecable y almidonado peto blanco.

En honor a la verdad nunca fui un estudiante destacado, quizá porque lejos de ser una persona analítica, mi actitud siempre fue contemplativa. Gracias a eso adquirí la costumbre de solazarme durante el tiempo de recreo, observando los árboles que adornaban el colegio, hasta que cierto día tuve la oportunidad de conocer al personaje encargado de mantener la huerta en orden, un hombre sordomudo de aspecto campesino, con el cual pude alimentar una entrañable amistad, en la medida en que yo iba asimilando su lenguaje gesticulado.

 Una por una fui aprendiendo a formar con mis manos las letras del abecedario, hasta que sin necesidad de acudir a mi lenguaje sonoro, me fue posible hablar de corrido con mi apreciado hortelano, quien posteriormente se convertiría en mi socio principal en el sofisticado mundo de los negocios, pues todos los días él me alistaba una cajita con diez brevas maduras recién cosechadas en la huerta del colegio, las que yo le compraba por veinte centavos, para facturarlas luego a mis compañeros de clase por cuarenta centavos, logrando así un modesto cien por ciento de utilidad, de la cual yo reservaba los veinte centavos para la compra del día siguiente y los otros veinte los invertía inteligentemente en la compra de pasteles y confituras en la cooperativa del colegio...realmente por esos días no tuve apremios económicos y puede decirse que disfruté un largo período de prosperidad financiera. Toda la primaria y el bachillerato los cursé en ese hospitalario establecimiento, a excepción del último año en el que me retiré para ingresar a un colegio mixto, toda vez que requería urgentemente un entorno adecuado para el buen desarrollo de mi sistema libidinoso. Siendo honrado yo no era muy merecedor de recibir el pergamino como bachiller, pero gracias a mi temprana vocación por el cultivo de la retórica, siempre pude hacerme al aprecio de los profesores, quienes de alguna forma se condolían con el infructuoso esfuerzo de mis padres, para costear el importe del conocimiento que los docentes debían inyectarme por vía didáctica y disciplinaria. Así pude finalmente obtener mi grado como bachiller. Al año siguiente y después de mucho rogar, ingresé a la Facultad de Comercio Internacional de la Universidad de Bogotá, Jorge Tadeo Lozano y no propiamente con el ánimo de exportar brevas maduras, sino con el interés orbital de conocer algo sobre las intimidades mercantiles del planeta, así como sobre el manoseo geopolítico con el que evolucionan las relaciones internacionales. Allí duré dos años, después de los cuales me retiré para dedicarme a la despreocupada contemplación, pero luego de practicar durante un año esa reconfortante disciplina y en un acto de contrición responsable, resolví ingresar nuevamente a la Universidad para terminar mi ciclo académico, entregándome de lleno al estudio, aunque muchas veces se me olvidara el asunto en el momento del examen, por causa del miedo que surge ante el rigor de la indolente calificación. Con la generosa ayuda del Altísimo pude por fin quedar vacunado contra el terrible flagelo de la ignorancia relativa, al recibir sin mucho ruido el pergamino que me acreditaba como Licenciado en Comercio Internacional.

Toda vez que mis estudios universitarios los cursé en horario nocturno, yo aprovechaba el día para ejercitarme como burócrata, corrigiendo los textos de las pruebas editoriales que me entregaba el departamento de publicaciones del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, todos ellos sobre temas infantiles, en tanto que esa tierna población seguía tan desprotegida. El mamotreto de pruebas editoriales que a diario me era entregado para limpiarlo rigurosamente de todo adefesio ortográfico y sintáctico, a la postre me legó un amor inefable por la etimología, lo cual me permitió con el tiempo darle algún orden a mis pensamientos, hasta que de ese ejercicio pude decantar un especial interés por cultivar la bella forma escrita que se condensa en el oficio poético.

Años más tarde y al margen de mis ocupaciones laborales que ya se relacionaban con el tema de mi profesión, yo seguía escribiendo versos, especialmente en las noches de vigilia, pues nunca me acostaba antes de la media noche, aunque tuviera que madrugar a discutir con el nuevo día. Muy pronto llegó el momento en el que pude convocar a todas las nueve musas, quienes por entonces merodeaban el espacio circundante con su lúdica danza, para rogarles encarecidamente me limpiaran el cerebro de ese ambiente rutinario que no me permitía trascender y le prodigaran a mi pobre alma petrificada por la ansiedad, todos los elementos conceptuales que me facultaran para escribir esmerados poemas de nutritiva inspiración. Ellas muy amables y generosas accedieron a mi rogativa, y fue así como puede ir conformando gradualmente un acervo poético inicial, mediante la escritura constante de poemas con diferente silueta, unos con métrica fija y otros con ella caprichosa y antojadiza. Así mismo tuve tiempo para jugar con la estatura de los párrafos escribiendo duetos, tercetos, cuartetos, quintetos y otros de mayor extensión, hasta llegar a las décimas. Estando en esas me vino la afición por el soneto y con ella mi obsesión por publicar mi primer libro. Escribí sonetos a granel y cuando ya tenía un material importante, decanté en el alambique de mi consideración, ochenta y siete sonetos que finalmente fueron acogidos y publicados por la casa editorial “Versal Books”, bajo el nombre de “Sonetos indiscretos”. Actualmente tengo algunos manuscritos que algún día espero publicar, cuando alguna editorial importante se entere de la riqueza vernácula que alberga el inquieto cerebro de este colombiano montaraz. Después de haber participado en algunos concursos de poesía en España, Colombia y Costa Rica, el saldo resulta poco menos que halagador: nunca me gané un premio y realmente el único consuelo que relaja un poco mi alma, es ver algunos de mis poemas insertos en tres antologías españolas. Pero esa ansiedad se desvaneció, toda vez que ya no escribo para competir…simplemente lo hago para nutrir mi alma y para dejar alguna huella de mi paso por este planeta. Siempre sentí especial afinidad por el verso rimado y por la gimnasia sintáctica, en la cual me ejercitaba con ese galimatías en el que prevalece el juego fonético de la palabras, por encima del sentido mismo o contenido conceptual de cada verso. No obstante, con el tiempo comencé a interesarme en la prosa como un recurso invaluable de libertad literaria. De cualquier manera, creo que ya la poesía forma parte de mi canasta familiar y como tal, la llevaré muy arraigada hasta el último de mis días, toda vez que mi poética ha dejado de ser un oficio literario, para convertirse en un estilo de vida y un invaluable medio de redención espiritual. Actualmente y con una infinita resignación laboral, destino parte de mi tiempo a la delicada labor de los oficios caseros sin detenerme mucho en cultivar la pulcritud, así como a la realización de algunos actos de comercio de los cuales derivo mi austera manutención, de tal manera que me resulte posible dedicar el tiempo restante a la apasionante escritura, a la divertida fotografía, a la práctica musical, al cuidado de mi madre y porqué no decirlo, a contemplar fervorosamente ese distinguido desfile de barrocos femeninos que a diario y con tanta gallardía se desplazan por el hermoso parque que se divisa al frente de mi acogedora madriguera. No obstante los rigores de mi apostólica soltería, con una frecuencia bastante reiterada disfruto las mieles de una vida apacible y feliz, en tanto el Supremo me remueve de este bello domicilio terreno en el que vivo tan amañado.

Cordialmente,

Mauricio Bernal Restrepo.
Bogotá, Colombia.

 

ESO DEL AMOR

Ahora me dicen que debo cantarle al amor
que debo desentrañar todas sus bondades
que debo sopesar sus adversas dificultades
y saber porqué a veces ocasiona tanto dolor
cuando dos corazones se apartan resentidos
cuando en ellos se producen trémulos latidos
que dejan en el alma una amarga indiferencia
sólo el silencio acompaña su fría permanencia
y muy indolente hace su presencia el sinsabor
cuando ella triste exhibe su rostro con rubor
y él displicente quiere mantenerse distanciado
acaso porque el destino su idilio les ha negado
acaso porque ellos poseen anhelos diferentes
y con airados reproches sin duda muy hirientes
juntos afectan una irremediable contrariedad
y discuten por causa de una pobre nimiedad
que muy difícilmente su tono parece conciliar
ellos se aman pero no ven la forma de tranzar
el amor es difícil cuando surgen los agravios
y sólo el perdón permite aproximar los labios
para buscar de nuevo una bella reconciliación
así el afecto renace con una renovada ilusión
y con un deseo mutuo de olvidar lo acontecido
la sonrisa rescata todo ese tiempo ya perdido
y como eso de amar es un acto tan humano
ahora juntos muy felices se toman de la mano
para caminar por el sendero con su lerdo paso
hasta fundirse más adelante en sólido abrazo
y mirándose urgente en un mágico embeleso
comparten el letargo de un apasionado beso
porque así es el amor cuando anhela renacer
primero se marchita y luego vuelve a florecer
en un ciclo interminable que siempre se repite
por eso en el tema del amor nunca se compite
mejor es andar juntos en la misma dirección
entonando al unísono una romántica canción
y rescatando de consuno la perdida confianza
disponer los corazones de cara a la esperanza
para que en una forma sentida y entrañable
el remozado amor ahora sí resulte perdurable
y permita el nacimiento de hijos bien gestados
bellos hijos del amor con gran afecto cultivados
para que así se perpetúe la vital especie humana
y pueda ver el sol cuando asoma en la mañana.
ese sol que en su órbita dibuja un bello trazo
hasta posarse en la tarde rubicundo en el ocaso.



ENCANTO

De tus ojos me proviene la certeza
de tu aliento ahora recibo el abrigo
de tus labios me siento ya mendigo
devoto existo por tu pródiga belleza.

Ahora que tan generosa estás conmigo
ahora que disfruto tu infinita gentileza
venero tu entorno y siempre lo bendigo
y procuro mirarte en toda tu grandeza.

Me gusta cuando exhibes tu nobleza
cada que con rítmica soltura caminas
siempre con dulce porte te aproximas
para llenarme con tu aura de riqueza.

Muy bella eres encantadora princesa
cuán grato tu presencia me conmueve
abrázame fuerte mientras recio llueve
que yo lo haré con romántica entereza.

Y aquí juntos en el calor de nuestro lar
enamorados viajaremos al firmamento
en la rauda nave del sacro sentimiento
y con el bello halago del encanto estelar.





EN ESTA NOCHE

Ahora que el sol se ausenta de mi presencia
y la blanca luna taciturna se desplaza sigilosa
siento la fiel silueta de tu figura tan hermosa
que airosa conturba lentamente mi conciencia.

Me gustan tus ojos porque avalan mi anhelo
venero tu piel porque me enseña la ternura
adoro tu pelo porque entretiene mi desvelo
amo tus labios porque me saben a dulzura.

Igual me gusta la forma de tu grácil figura
cuando se dibuja ella con delicados trazos
que irredento me aproximan con premura
para asir devoto tu cintura con mis brazos.

Quiero relevar los atuendos de tu cuerpo
para sumergirme en este rito voluptuoso
déjame acariciarte sediento y caprichoso
y libar en tu regazo hasta sentirme yerto.

Y ahora generosos con este embeleso
ofrendémonos en estado de hibernación
mientras el sino nos ofrece una canción
que amorosos bailaremos entre besos.

Aneguémonos con el agua de este apego
y humectemos con fragancia los sentidos
hasta que palpiten asfixiados los latidos
y se fundan nuestros cuerpos en el ego.

Dejemos que la vida en esta noche
encubra la bondad de nuestro instinto
y nos haga felices con derroche
justo en esta noche
de amor y vino tinto.





EL GERMEN DEL AMOR

Cada que en la noche fría surge el amor
cada que el corazón con ímpetu germina
cada que el aroma por el cuerpo camina
la vida resucita y se colma de esplendor.

Amar es ofrendar de mutuo la esperanza
amar es permitir que vuele libre la ilusión
amar es mirar de frente con toda devoción
amar es rebasar lo que la felicidad alcanza.

En el amor franco los anhelos se vigorizan
en el amor limpio los orgullos desvanecen
en el amor perdurable los suspiros crecen
en el cimero amor las caricias se eternizan.

Contiene el amor una sustancia exquisita
y una savia deliciosa elaborada con afecto
el amor es un deleite romántico y perfecto
una tímida canción que suena tan bonita.

El amor a la naturaleza prodiga su frescura
y los bellos pájaros lo anuncian con su trino
siempre el amor tiene a la dicha por destino
el amor es un poema elaborado con dulzura.
 

SEMBLANZA

Son tus ojos aurora que enamora
es tu pelo quien abriga mi desvelo
es tu piel quintaesencia de la miel
es tu aliento apetitoso nutrimento.

Es tu risa lo que más me simpatiza
es tu llanto para mi dolor quebranto
es tu alma quien me brinda la calma
y tu grata manera serenata lisonjera.

Eres tú la nereida que yo persigo
es tu amor lo que urge mi aliento
es tu aroma mi sensual alimento
y tu franca mirada diáfano testigo.

Tu deleite es un cántaro fiel y generoso
que mi sed mitiga en las noches eternas
son tus caricias ineluctables y fraternas
soy feliz con este sueño tan maravilloso.

No vulneres más con tu belleza
las falencias de mi frágil naturaleza
no extorsiones más mi sentimiento
con tu risa coqueta
con tu sensual movimiento
y por lo que más quieras
no arrases más mi vida
no aumentes mi tormento
con la exuberancia de tu cuerpo.

Mauricio Bernal Restrepo

 
 

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Cris Carbone

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