Locura, sí.
¿Es
locura amarte, sentirte sin verte,
ser día permanente en mis ojos
ciegos?
¿Qué sortilegios acuñas en tu vaso vacío
de placeres mostrando tu
piel fría?
Eres arma que invade mi pensamiento
dejando a la meced del
viento ciego mi alma.
Pasas ante mí, tú, frígida mujer mostrándote,
y es
mi fuego el que calienta al sol por ti.
¿Qué eres mujer, qué eres?
Qué
eres que siendo arma de noche
ciegas mis vespertinos días.
Rosa de
afilados dientes
que me hiere y quiero la herida
Estrella negra que me
absorbes
hasta el pensamiento
y dejas vacío, cerrado mi corazón.
Te
quiero locura, rosa y negra estrella;
déjame que te encienda.
Jonás
Diego