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En la Barra del bar

Hernán A Calvo


A
hora estoy en la barra de este bar, siendo las diez, las once o las doce de la noche... o que se yo!.
Acá pierdo la noción de mi vida, del tiempo, la noción de todo!.
Me basta con tener buena provisión de cigarrillos y si es posible un buen vino, al menos uno bueno para los primeros tragos.
Los demás no importan!.
Todos los posteriores cuando uno esta atrapado, ya dan lo mismo!.
Pasar en este antro lleno de alcohol y humo, ¡Toda la puta noche!
- Toda, la puta noche!.
Tengo un anotador y una birome que traigo hace varias noches con intención de escribir algo, todo sigue igual, nunca se me ocurre nada.
Pienso y pienso, mientras estoy buscando pero no encuentro ningún tema, ni en mis recuerdos, ni en este hastío de mesas y sillas con parejas desencontradas, seres solitarios, mujeres de la vida y algún que otro transeúnte que pasó y entro a este boliche equivocado.
Analizándolo falta algo que le de sentido a mi vida y a este posible relato.
- Qué poder escribir, puta madre!.
Que me falta? no sé. Tal vez vivir más, adquirir más experiencias!.
- Pero cómo se logra durmiendo todo el día?.
Viviendo de noche aunque muchos piensen lo contrario, no se aprende nada, lo que se ve es siempre aburrido y repetitivo.
Si se mira detrás de las ventanas hacia la calle, cada tanto pasa algún policía haciendo un rondín, o se puede ver pasar corriendo a las perdidas un par de rateros y a lo lejos escucharse el sonido de un tiro al aire, en plena noche.
Adentro, hombres y mujeres emborrachándose para apagar las angustias que ellos mismos generaron, viven en un círculo vicioso entre prostitutas, juego, cigarros y alcohol.
Otros intentando apagar con bebidas un amor no correspondido o un engaño con o sin motivo.
Otros seres solitarios que perdieron el rumbo de la vida, que son los que menos toman, se viven enjuiciando, por todo lo que no hicieron por falta de coraje.
Tendría que cambiar de ambiente o simplemente retirarme de este bar, donde se junta toda la carroña o los lamentos de la sociedad.
Pasar a ser quien debí ser en el momento que debía ser.
Recuperar el tiempo perdido y encarar con dignidad estos últimos años que me queden de vida.
- Qué poco valor tengo!.
 

Por fin siento que hay algo por escribir, ahora que la veo en la barra, sola, bien vestida, parece indiferente, buscando un lugar, un espacio donde poder acurrucarse por amor, en los brazos de algún hombre, de este lugar.
Pide una cerveza.
La veo de cerca y es una dama hermosa!.
Ahora sí, siento que tengo por fin motivos para escribir y más, si no la hubiera perdido por el humo asfixiante de los fumadores de al lado, tapándome toda la barra.
- Si por lo menos hubiera visto hacia dónde iba?.
- Con quién y en qué mesa está?.
Ahora me quedé nuevamente solo, me sirvo otra copa de vino y a partir de ahora espero no aburrirme escribiendo, todo lo que necesito expresar.
- Que te vi, que me llegaste muy profundo!.
A partir de ahora, te voy a dar una fantástica imagen soñada por mí, en estas hojas de papel. No importándome sí mi sueño supera o no la realidad.
Comienzo imaginando, que esta noche serás en mí la pasión que viviré en el relato y el amor que era mío, que un día perdí por ser poco hombre.
Por dejarme llevar por habladurías de la gente.
- Cómo me dejé llevar!.
Te perdí mí gran amor y también a nuestro futuro hijo, al cuál nunca tuve la oportunidad de ver crecer por mi cobardía, la que sigo arrastrando en la vida.
Levanto la vista y te veo nuevamente.
- Sí, te veo de nuevo acercándote a la barra a pedir otro trago!.
También vi, que tu mesa tiene una sola silla ocupada, que es la tuya y sé que si yo fuera más valiente iría a hablarte, a conocerte y por qué no, a tratar de enamorarte.
 

Las horas pasan rápido y como siempre, a los clientes habitué a estas tabernas los veo retirarse tambaleantes y cansados, luego de haberse alegrado y bebido mucho, de haber perdido el tiempo, el dinero, la salud y en algún caso hasta la familia.
Me sorprende mucho, esta noche tomé bastante y aunque te veo en mi mente, me sorprende que no te acerques más a la barra y que pidas algún trago más.
Miro hacia el salón y tampoco veo tu abrigo ni tu mesa y tampoco tu silla.

- Cómo es posible, seguro que te vi antes de esta última copa?.
O es que fue una fantasía de mi mente borracha por la bebida y por la necesidad de un amor?.
Creo que debería sentirme feliz ahora que sueño entre la necesidad, el vino y mi mente, que me pidas que te sirva una última copa, con esos ojitos vivaces que me encantan, que en tu borrachera te sientes conmigo y… No tengas necesidad de hablar de nada!.

 

- Sabes que sólo bebo para estar solo y te agradezco que respetes mi soledad!.
Que me hables sólo para pedirme que te invite un trago más y por ahí si necesitas, en tu borrachera puedas hacer un brindis con cualquier desconocido que pase a tu lado.

Saben, soy el dueño del salón y no me importa que digan que fue solamente una imagen que vive en mi mente, lo que yo quería contar.
Ahora que pude escribir unas líneas con tu recuerdo, el cuál nunca pude borrar!.
Es una pena ya se hizo la hora, son las seis de la mañana. Por fin es hora de cerrar el lugar!.
Mañana, después de unos cuantas copas de vino, espero verte nuevamente en tu mesa y que vengas a pedirme nuevamente algo para tomar.
Sos mi reina, por eso no me puedo despegar de esta pocilga a la cual por tu recuerdo, no puedo abandonar!...