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En la
Barra del bar
Ahora estoy en la barra de este bar,
siendo las diez, las once o las doce de la noche... o que se
yo!.
Acá pierdo la noción de mi vida, del tiempo, la noción de todo!.
Me basta con tener buena provisión de cigarrillos y si es
posible un buen vino, al menos uno bueno para los primeros
tragos.
Los demás no importan!.
Todos los posteriores cuando uno esta atrapado, ya dan lo
mismo!.
Pasar en este antro lleno de alcohol y humo, ¡Toda la puta
noche!
- Toda, la puta noche!.
Tengo un anotador y una birome que traigo hace varias noches con
intención de escribir algo, todo sigue igual, nunca se me ocurre
nada.
Pienso y pienso, mientras estoy buscando pero no encuentro
ningún tema, ni en mis recuerdos, ni en este hastío de mesas y
sillas con parejas desencontradas, seres solitarios, mujeres de
la vida y algún que otro transeúnte que pasó y entro a este
boliche equivocado.
Analizándolo falta algo que le de sentido a mi vida y a este
posible relato.
- Qué poder escribir, puta madre!.
Que me falta? no sé. Tal vez vivir más, adquirir más
experiencias!.
- Pero cómo se logra durmiendo todo el día?.
Viviendo de noche aunque muchos piensen lo contrario, no se
aprende nada, lo que se ve es siempre aburrido y repetitivo.
Si se mira detrás de las ventanas hacia la calle, cada tanto
pasa algún policía haciendo un rondín, o se puede ver pasar
corriendo a las perdidas un par de rateros y a lo lejos
escucharse el sonido de un tiro al aire, en plena noche.
Adentro, hombres y mujeres emborrachándose para apagar las
angustias que ellos mismos generaron, viven en un círculo
vicioso entre prostitutas, juego, cigarros y alcohol.
Otros intentando apagar con bebidas un amor no correspondido o
un engaño con o sin motivo.
Otros seres solitarios que perdieron el rumbo de la vida, que
son los que menos toman, se viven enjuiciando, por todo lo que
no hicieron por falta de coraje.
Tendría que cambiar de ambiente o simplemente retirarme de este
bar, donde se junta toda la carroña o los lamentos de la
sociedad.
Pasar a ser quien debí ser en el momento que debía ser.
Recuperar el tiempo perdido y encarar con dignidad estos últimos
años que me queden de vida.
- Qué poco valor tengo!.
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Por fin siento que hay algo por escribir, ahora que la veo en la
barra, sola, bien vestida, parece indiferente, buscando un
lugar, un espacio donde poder acurrucarse por amor, en los
brazos de algún hombre, de este lugar.
Pide una cerveza.
La veo de cerca y es una dama hermosa!.
Ahora sí, siento que tengo por fin motivos para escribir y más,
si no la hubiera perdido por el humo asfixiante de los fumadores
de al lado, tapándome toda la barra.
- Si por lo menos hubiera visto hacia dónde iba?.
- Con quién y en qué mesa está?.
Ahora me quedé
nuevamente solo, me sirvo otra copa de vino y a partir de ahora
espero no aburrirme escribiendo, todo lo que necesito expresar.
- Que te vi, que me llegaste muy profundo!.
A partir de ahora, te voy a dar una fantástica imagen soñada por
mí, en estas hojas de papel. No importándome sí mi sueño supera
o no la realidad.
Comienzo imaginando, que esta noche serás en mí la pasión que
viviré en el relato y el amor que era mío, que un día perdí por
ser poco hombre.
Por dejarme llevar por habladurías de la gente.
- Cómo me dejé llevar!.
Te perdí mí gran amor y también a nuestro futuro hijo, al cuál
nunca tuve la oportunidad de ver crecer por mi cobardía, la que
sigo arrastrando en la vida.
Levanto la vista y te veo nuevamente.
- Sí, te veo de nuevo acercándote a la barra a pedir otro
trago!.
También vi, que tu mesa tiene una sola silla ocupada, que es la
tuya y sé que si yo fuera más valiente iría a hablarte, a
conocerte y por qué no, a tratar de enamorarte.
Las horas pasan rápido y como siempre, a los clientes habitué a
estas tabernas los veo retirarse tambaleantes y cansados, luego
de haberse alegrado y bebido mucho, de haber perdido el tiempo,
el dinero, la salud y en algún caso hasta la familia.
Me sorprende mucho, esta noche tomé bastante y aunque te veo en
mi mente, me sorprende que no te acerques más a la barra y que
pidas algún trago más.
Miro hacia el salón y tampoco veo tu abrigo ni tu mesa y tampoco
tu silla.
- Cómo es posible, seguro que te vi antes de esta última copa?.
O es que fue una fantasía de mi mente borracha por la bebida y
por la necesidad de un amor?.
Creo que debería sentirme feliz ahora que sueño entre la
necesidad, el vino y mi mente, que me pidas que te sirva una
última copa, con esos ojitos vivaces que me encantan, que en tu
borrachera te sientes conmigo y… No tengas necesidad de hablar
de nada!.
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- Sabes que sólo bebo para estar solo y te agradezco que
respetes mi soledad!.
Que me hables sólo para pedirme que te invite un trago más y por
ahí si necesitas, en tu borrachera puedas hacer un brindis con
cualquier desconocido que pase a tu lado.
Saben, soy el dueño del salón y no me importa que digan que fue
solamente una imagen que vive en mi mente, lo que yo quería
contar.
Ahora que pude escribir unas líneas con tu recuerdo, el cuál
nunca pude borrar!.
Es una pena ya se hizo la hora, son las seis de la mañana. Por
fin es hora de cerrar el lugar!.
Mañana, después de unos cuantas copas de vino, espero verte
nuevamente en tu mesa y que vengas a pedirme nuevamente algo
para tomar.
Sos mi reina, por eso no me puedo despegar de esta pocilga a la
cual por tu recuerdo, no puedo abandonar!...
Hernán A Calvo
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