"Yo no tenía ni idea de cómo comenzar. Así que empecé a caminar,
consultar a profesionales que para hacer esto me pedían cifras
exorbitantes. Entonces lo descarté y comencé a pensar cómo
hacerlo".
Pedro Ureta aclara una y otra vez que esta no es su obra, que
sólo es el ejecutor y que su real autora es su esposa.
"Ella siempre hablaba del campo de su abuela que tenía forma de
tarro lechero. Y tanto escuchamos y vimos de esto que a ella
misma se le ocurrió plantar algo original para nuestro campo.
Así surgió la guitarra, sin que mediara algún interés particular
o afición por este instrumento. "Salió de la nada. Ella me lo
comentó, pero como yo estaba pensando más en otras cosas, esto
quedó relegado”.