(Micro-cuento)
Ordené
sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo
mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el
sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba.
Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo
para preguntarme:
-¿Hacia dónde cabalga el señor?
-No lo sé –respondí-. Sólo quiero irme de aquí, solamente irme
de aquí. Partir siempre, salir de aquí, sólo así puedo alcanzar
mi meta.
-¿Conoce, pues, su meta?- preguntó él.
-Sí –contesté yo-. Lo he dicho ya. Salir de aquí, esa es mi
meta.