Los
adioses

L
Era muy raro que nevara en la playa. Yo nunca lo había visto, y sólo algún
viejo vecino del pueblo recordaba algo parecido, de tiempos remotos.
Se veía muy contenta la mar, lamiendo aquel inmenso helado, y esa alegría de
la mar y esa blancura radiante fueron mis últimas imágenes de Calella de la
Costa.
Yo quise responder a despedida tan bella, pero no se me ocurrió nada. Nada que
hacer, nada que decir.
Nunca he sido bueno para los adioses.
Eduardo Galeano
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