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Los hilos de la historia

© Juan José Mestre
 

El 6 de junio de 1944, conocido como el "día D", los aliados iniciaron el desembarco de un ejército de más de 150.000 soldados (73.000 norteamericanos y 83.000 británicos y canadienses) sobre las playas de Normandía.

Fue la batalla más devastadora de la historia. Al amanecer del día siguiente del final de los combates, el Comandante en Jefe de las operaciones, General Dwight David "Ike" Eisenhower caminaba pensativo observando la baja moral de sus tropas. Es que, a pesar del triunfo, aquello era dantesco. Los muertos y heridos se contaban por millares. El cansancio y la impotencia que había asaltado a aquellos hombres, estaba haciendo estragos en esas almas.

Conocedor de su oficio, el General llamó a la banda, formó las tropas y dio la orden de ejecutar aires marciales para elevar la moral.

No hizo falta mucho tiempo para que empezaran a resonar los sones de una marcha escrita muy lejos de allí, y cuyo autor la ejecutara por vez primera en el violín para arrullar el sueño de su pequeña hija en febrero de 1901.

 

Según cuentan, la escribió casi en su totalidad sentado en un banco de la plaza San Martín de Venado Tuerto.

Cayetano Alberto Silva, que de él se trata, es el creador de la marcha San Lorenzo, en alabanza al Combate del mismo nombre y bautismo de fuego de los Granaderos de San Martín en 1813. Luego, la vida castigó duro y partió hacia Rosario, ejerció su profesión y terminó siendo policía. Al morir por serios problemas de salud en 1920, esa institución le negó sepultura en el Panteón Policial por ser de raza negra, por lo que fue sepultado sin nombre.
Sin embargo sus restos fueron trasladados en 1997 al Cementerio Municipal de Venado Tuerto a través de gestiones efectuadas por la Asociación Amigos de la Casa Histórica “Cayetano A. Silva”. Esta casa, sede del museo regional, Archivo Histórico, y sede de la Banda Municipal, tiene domicilio en Maipú 966, Venado Tuerto, y es en la que vivió el compositor.
Pero la Marcha no sólo estuvo en Normandía: Es que se hizo con el tiempo famosa en otros países hasta tal punto que fue ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del rey Jorge V con la autorización previa solicitada a nuestro país por el gobierno inglés. Lo mismo ocurrió para la coronación de la reina Isabel, actual soberana inglesa. Además se ejecuta en los cambios de guardia del palacio de Buckinghan, modalidad que fue suspendida en el tiempo que duró la Guerra de las Malvinas. También fue tocada por los alemanes en París cuando durante la Segunda Guerra Mundial marcharon por las calles de esa ciudad. Curiosamente también el general Eisenhower la hizo ejecutar -otra vez- al ingreso triunfal del ejército aliado que liberara a los franceses.
Es que los hilos de la Historia tejen ese misterioso azar llamado condición humana.

© Juan José Mestre