Les doy a conocer como primicia que hoy ya hemos ganado la
primera batalla, gracias a Dios no hemos tenido ninguna pérdida
humana. Fue tan inesperada que en la escalada nos hemos
apoderado del primer bastión, de un libro, sí, del primer libro,
nos apoderamos, nada más, ni nada menos que del “Martín Fierro”.
Cuando no tenga dudas de que hayan aceptado mis condiciones y mi
triunfo, firmado todos los tratados de paz, recién ahí permitiré
que se lea pero con mucho respeto.
Otro plan que pergeñe el cual ya estamos logrando sigilosamente
es apoderarnos de “El Quijote de la Mancha”, que está a la buena
de Dios.
Nos preparamos con todos nuestros barcos, cañones y armas de
todo tipo, entramos en batalla pensando lo terrible del
oponente, no fue así, los rivales, ante nuestra terrible osadía,
se habrán visto en inferioridad de condiciones, escaparon como
cobardes y nos hicimos del botín.
Ante semejante victoria seguimos adelante y fuimos por toda la
colección de “Shakespeare”, los contrarios huían como ratas, la
cuestión es que nuestros héroes traían todos los tomos, algunos,
en el ajetreo, se cayeron debajo del agua, pero por el valor
intrépido de nuestros bucaneros logramos rescatarlos sin el más
mínimo daño.
Los protegimos como reliquias con infinidad de soldados pensando
en alguna represalia de los enemigos, pero no se animaron.
Yo, como comandante general, me siento asombrado ante tanta
conquista de semejantes valores, estamos triunfando en todas las
batallas que llevamos a cabo. Les pido opiniones a mis
oficiales, a los que tengo esparcidos por toda la mesa y todos
coinciden conmigo, “que no existió general en la historia, que
en tan pocas horas haya ganado tantas contiendas bélicas”.
Pensaba seguir por más, decididamente por todos los libros de la
biblioteca, pero ya se me hizo muy tarde y mañana temprano me
van a llamar mis padres para ir al cole…
Mejor por esta noche, me voy a dormir!.
¡Gracias Hernán por contribuir con tus cuentos a
Rincón del Poeta!