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Piratas

Hernán Calvo

Les doy a conocer que no soy ningún chico, ya tengo una buena cantidad de años vividos, lo que me da derecho a decidir por mi cuenta y hacerme cargo de las consecuencias de mis actos.
Lo que he resuelto no tiene vuelta atrás y comencé una nueva modalidad de guerra, estoy atacando sobre puntos estratégicos, que causarán mucha pérdida a mis oponentes y desgraciadamente al mundo entero.
Para los que no lo tengan presente o estén desprevenidos de la realidad que vivimos, les comento que ya comencé un ataque cruel al corazón de la sociedad, para devolver con sangre lo que ella nos entrega.
No crean que esta idea de conflagración se perdió en el tiempo.
No! Ni mucho menos, el mundo esta lleno de piratas y me he transformado en uno de ellos.
Si, me declaro el más grande de nuestros días!.
Me constituí en Capitán General Pirata de todos los mares, por propia iniciativa y a esta altura ya tengo, aunque les parezca imposible, miles de bravos bucaneros que siguen mis órdenes a raja tabla.
Soy muy duro en la toma de decisiones, no permito que nadie contradiga mis órdenes.
Hay mucho en juego!.
A mis hombres los tengo diseminados por todo el mundo para que no se nos escape nada de nuestra misión, la cuál les trasmití y ellos la tomaron cada uno como suya.
Cuando cabalmente la comprendieron en profundidad la tomaron como la meta maestra, la que no tiene marcha atrás y lucharemos hasta las últimas consecuencias.

En el mundo actual vivimos muchos tipos de guerras, muchos defienden tremendas estructuras políticas y sociales ya vetustas, como por ejemplo los reinados que aún se conservan con príncipes y princesas y toda la nobleza (¡pobre la gente que en este juego hace de vasallo!).
Bah!. En los regímenes democráticos los ciudadanos vivimos en forma muy similar a los vasallos, lo que cambia cada tanto son los mandatarios y políticos, pero lo que no cambia es la situación de los pueblos.
Muchos pelean por el oro acumulado, por tierras y riquezas.
Incontables personas mueren en contiendas defendiendo su territorio.
Un sin número se mata protegiendo una forma de vida y su cultura.
Otros escatiman y hasta mueren por no dar a conocer a la humanidad sus avances científicos.
A los que no entiendo para nada, es a los que se matan por una creencia o distintas religiones.
Me encuentro en mi camarote de mando y estoy planificando y dirigiendo los ataques, hay muchos tesoros por rescatar y preservar y así lo haremos.
Muchos de ustedes seguro me creerán un líder loco, como ya han existido muchos, durante toda la historia de la humanidad.
Nuestra guerra tiene un fundamento que la mayoría de la población de todo el mundo no entiende, tal vez lo desconoce o no le da valor, por tal motivo los golpes serán mortíferos.
 

Les doy a conocer como primicia que hoy ya hemos ganado la primera batalla, gracias a Dios no hemos tenido ninguna pérdida humana. Fue tan inesperada que en la escalada nos hemos apoderado del primer bastión, de un libro, sí, del primer libro, nos apoderamos, nada más, ni nada menos que del “Martín Fierro”.
Cuando no tenga dudas de que hayan aceptado mis condiciones y mi triunfo, firmado todos los tratados de paz, recién ahí permitiré que se lea pero con mucho respeto.
Otro plan que pergeñe el cual ya estamos logrando sigilosamente es apoderarnos de “El Quijote de la Mancha”, que está a la buena de Dios.
Nos preparamos con todos nuestros barcos, cañones y armas de todo tipo, entramos en batalla pensando lo terrible del oponente, no fue así, los rivales, ante nuestra terrible osadía, se habrán visto en inferioridad de condiciones, escaparon como cobardes y nos hicimos del botín.
Ante semejante victoria seguimos adelante y fuimos por toda la colección de “Shakespeare”, los contrarios huían como ratas, la cuestión es que nuestros héroes traían todos los tomos, algunos, en el ajetreo, se cayeron debajo del agua, pero por el valor intrépido de nuestros bucaneros logramos rescatarlos sin el más mínimo daño.
Los protegimos como reliquias con infinidad de soldados pensando en alguna represalia de los enemigos, pero no se animaron.
Yo, como comandante general, me siento asombrado ante tanta conquista de semejantes valores, estamos triunfando en todas las batallas que llevamos a cabo. Les pido opiniones a mis oficiales, a los que tengo esparcidos por toda la mesa y todos coinciden conmigo, “que no existió general en la historia, que en tan pocas horas haya ganado tantas contiendas bélicas”.
Pensaba seguir por más, decididamente por todos los libros de la biblioteca, pero ya se me hizo muy tarde y mañana temprano me van a llamar mis padres para ir al cole…
Mejor por esta noche, me voy a dormir!.