|
|
|
Búsqueda personalizada
|
PUÑADOS
DE POLVO
De “El cántaro fresco”
Por
la persiana entornada entra al comedor en penumbra, un rayo de sol matinal. Y
por la misma rendija sale a la calle, oblicua hacia arriba, una banda ancha y
dorada de moléculas. Parece una legión de bailarines, pues, mirando
atentamente, veo que cada uno de los puntitos rubios gira de una manera
vertiginosa sobre sí mismo. Si yo supiera física, ¡cuantas observaciones
podría hacer ahora! Pero no sé nada más que imaginar y soñar. Y miro con
envidia a esa banda de átomos que se va a correr el mundo, llevándose quizás
el secreto de todas mis intimidades. ¡Oh granitos de polvo que vais a ver lo
que yo no he de mirar jamás: bosques, mares, ciudades, templos, auroras
boreales, maravillas! De soplo en soplo, de ráfaga en ráfaga, recorréis la
tierra, sorprenderéis el secreto de mil mujeres, y cuando el viento os vuelva
a traer otra vez a este lugar, quizás haya transcurrido un gran montón de
siglos. Yo no seré ya más que un puñadito de polvo amarillo. Y entonces me
iré a danzar y a correr por el mundo con vosotros.
Juana de Ibarborou