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Rosa amarilla

de Juan Carlos Selva Andrade


A los seis años de edad, Peregrino Estanco, habitante del barrio Brujas, en la localidad de Campo Rubio, recibió la visita de un genio que le prometió ciento cinco años de vida si cuidaba un Rosal de flores amarillas que nacería en su jardín y que también debería alcanzar esa edad. Peregrino, aceptó y cumplió fielmente con el pacto.
Una vez fallecido y en camino al otro mundo, arribó a la oficina de experiencias carnales que era un lugar en donde los muertos contaban sus experiencias en la vida. A través de esos relatos, Peregrino Estanco, oyó palabras como dolor, Risa, familia, amigos, hijos y otros tantos significantes que el desconocía. Cuando fue su turno de hablar comentó que no sabía de que hablaba esa gente y que el se había dedicado a cuidar la rosa amarilla del genio por lo que le fue permitido vivir ciento cinco años, que eso era lo único que podía contar. El pobre fue condenado a trabajos forzados por perezoso y por haber cuidado la obra de un genio y no la obra de Dios. De cualquier manera los trabajos forzosos en el más allá no son graves y Peregrino, mientras esperaba un nuevo nacimiento debía andar muy corto de vista tratando a través del resto de los sentidos, de adivinar todas las formas , colores y sonidos del resto de la flores creadas. Había sido mucho tiempo de rosas amarillas.


Juan Carlos Selva Andrade.
 



 


 

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