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 Desván de Rincón del  Poeta

 

Luis Eduardo Aute

 

    

La inocencia
 
A estas intempestades de la travesía,
con viento en proa y sin cuaderno
de bitácora al timón,
quiero creer que aún existe algún vigía
que espere, tras el horizonte,
una asombrosa aparición.
Porque si es cierto
que no quedan singladuras
que lleven a otros faros lejos
del tesoro en el arcón,
pongamos rumbo al puerto de las sepulturas
donde reposa la otra luz,
la que dio vida al corazón...
Porque vivir
no es más que una inconfesada delincuencia
cuando no queda ni la incandescencia
del fuego que se fue
la inocencia, la inocencia...
Y cuando la mirada es sólo un catalejo
para viajar por laberintos
donde el dato es religión,
aún creo en la pregunta , que hay tras el espejo
en donde se produce la osadía
de la Reflexión.
Porque si es cierto que sólo existe lo cierto
y que los sueños son el aire
que le dio la sinrazón,
levantaré una gran columna en el desierto
para soñar que soy un sueño
y que los sueños , sueños son...
Porque vivir
no es más que una inconfesada delincuencia
cuando no queda ni la incandescencia
del fuego que se fue
la inocencia, la inocencia...
 

 

Alevosía

Más que amor, lo que siento por ti
es el mal del animal, no la terquedad del jabalí, ni la furia del chacal...
Es el alma que se encela con instinto criminal, es amar, hasta que duela,
como un golpe de puñal... ay, amor, ay, dolor...
yo te quiero con alevosía...

Necesito confundir tu piel con el frío del metal,
o tal vez con el destello cruel de un fragmento de cristal...
Quiero que tus sentimientos sean puro mineral,

polvo de cometa al viento del espacio sideral... ay, amor, ay, dolor...
yo te quiero con alevosía.

Nada envidio a la voracidad de tu amante más letal,
ella espera tu fatalidad, yo pretendo lo inmortal,
el espíritu que habita tu belleza más carnal,
esa luz que resucita el pecado original... ay, amor, ay, dolor.

 

 

Al alba

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no se que estrellas son estas
que hieren como amenazas
ni se que sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

 


Dentro

A veces recuerdo tu imagen
desnuda en la noche vacía,
tu cuerpo sin peso se abre
y abrazo mi propia mentira.
Así me reanuda la sangre
tensando la carne dormida,
mis dedos aprietan, amantes,
un hondo compás de caricias.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

Mi mano ahuyentó soledades
tomando tu forma precisa,
la piel que te hice en el aire
recibe un temblor de semilla.

Un quieto cansancio me esparce,
tu imagen se borra enseguida,
me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

 

Pasaba por aquí.

La hora fue sin duda
lo que me hizo subir,
al ver aún encendida la luz
en la ventada del abid.

No pienses que te espío,
no llego a ser tan ruin
y es torpe que tu creas
que quiero sorprenderte en un desliz.

Y bien, que tontería, no soy nada sutil...
si yo solo pasaba, pasaba por aquí.

Pasaba por aquí ningún teléfono cerca
y no lo pude resistir, pasaba por aquí,
pasaba por aquí ningún teléfono cerca
y no lo pude resistir... pasaba por aquí.

Que esperas que te cuente?
hay poco que decir...
tal vez me vaya un tiempo,
no aguanto ni un momento estar aquí.

Te veo muy distinta,
es nuevo ese carmín?
estas mucho más guapa,
será que te embellece ser feliz?

Y bien, que tontería, todo esto es tan pueril,
si yo solo pasaba, pasaba por aquí.

Pasaba por aquí ningún teléfono cerca
y no lo pude resistir, pasaba por aquí...  

 

 

Anda

Anda,
quítate el vestido
las flores y las trampas,
ponte la desnuda
violencia que recatas
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
deja que descubra
los montes de tu mapa,
la concupiscencia
secreta de tu alma
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
pídeme que viole
las leyes que te encarnan,
que no quede intacto
ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
dime lo que sientes,
no temas si me mata,
que yo sólo entiendo
tus labios como espadas,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.  

 

 

De alguna manera

De alguna manera
tendré que olvidarte,
por mucho que quiera
no es fácil, ya sabes,
me faltan las fuerzas,
ha sido muy tarde,
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las noches te acercan
y enredas el aire,
mis labios se secan
e intento besarte,
qué fría es la cera
de un beso de nadie
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las horas de piedra
parecen cansarse
y el tiempo se peina
con gesto de amante,
de alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

 

 

  Imán de mujer

Hoy tengo un día de ésos en que mandaría todo a hacer puñetas,
incluso firmaría con placer el acta de mi rendición...
Diría "adiós a toda eso" como Graves o incluso en plan asceta
me subiría a una columna en el desierto como San Simón.
o, como onetti, acaso intentaría no dejar jamás el lecho
o pillaría el primer vuelo al Himalaya para hacerme Zen...

Pero, maldita sea, cómo dar el salto de lo dicho a lo hecho,
contigo, ahí, desnuda, repitiéndome: "amor mío, ven, ven, ven..."

Sólo por ti sigo aquí, imán de mujer, imán de mujer...
me voy a perder pero sin salir de ti.

Que el mundo fue y será una porquería ya lo dijo Enrique Santos
y hay tengo un día de esos en que sufro toda esa poesía cruel,
aunque me temo que yo mismo soy quien me produzco
más espanto al verme comprendiendo las razones de Caín matando a Abel.

Me fugaría a Transilvania para convertirme en un vampiro
para no ver tras el espejo al bicho infame que dice ser yo...
Pero me abrazas y aún sabiendo que tus brazos son un mal retiro,
me tiro a tus infiernos donde habita el diablo que te re-creó...

Sólo por ti sigo aquí...

 

Terca noche

Alguna vez ocurre que nunca amanece
y la noche se queda enganchada a mi colchón,
la increpo: ¡fuera, noche, desaparecer y ella,
impávida, sigue en sus trece: "¡quiero pasión! "

Y van pasando noches por dentro y por fuera
y ella crece y se crece y engorda como un balón...
Le pongo tres cerrojos a la nevera
y me voy al sofá que me espera en el salón.

Terca noche, terca noche, no me conviertas en un avestruz,
terca noche, terca noche, deja que vea algún rayo de luz...

Y mi obsesiva amante va y se desparrama... y desborda la cama
e inunda todo el salón... Y cuando me descubre
se me encarama y su mano me viola y derrama consolación...

Y así, noche tras noche, su espacio me escora,
no me queda ni un metro cuadrado, salgo al balcón...
Y la noche de afuera mira la hora... y la noche de adentro devora mi corazón.

Terca noche, terca noche...

 

Mojándolo todo

Tendida, como alas abiertas, vuelo...
me incitas, me invitas a viajar por lácteas vías
agujeros levemente desvelados que juega sudores enjugando,
carne, el estigma más desnuda, todo...universos de licor.

Llamas los labios que con tus dedos delicadamente delatas,
dilatas para mi, obscena la cueva del milagro
por donde mana el liquido rayo de la vida,
incandescente fuente, lechosa lava, salpicaduras de agua profunda
que inunda mojándolo todo... volando por universos de licor.

Mi boca besando tus labios incendiados
se dispone a beber en tu cáliz de polen y licor y,
entre zumos y zumbidos de olas y alas,
libidinosamente libar el néctar de la flor de tus mareas...
lamiendo la miel salada que te fluye y quema mi lengua que vibra,
lasciva, entre savia y saliva mojándolo todo... volando por universos de licor.

Mis alas de cera batiendo, combatiendo tu fuego
en oleadas de ardientes esfumas y plumas e Icaro volando tan alto,
tan alto... que a punto de entrar en el jardín del Edén,
fundido su vuelo por tu derramado sol, cae, como el ángel exterminado,
al mar de los naufragios, mojándolo todo... volando por universos de licor.

Besos como balas

A riesgo de que digan que estoy loco
por no buscar el oro en lo que toco,
no pienso rebelarme contra mi enajenación.

Cansado de vivir sin salvavidas,
sé bien que no es la mano del Rey Midas
la que vendrá a salvar mi naufragado corazón.

Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos, besos como balas...

Me advierten "mira, no juegues con fuego,
respeta al menos las reglas del juego
o hazte a la idea de tener a mano un extintor".

Declaro que me bato en retirada,
no sé jugar con las cartas marcadas,
será que nunca tuve vocación de ganador.

Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas...

Me recomiendan que no escupa al cielo
si mi propósito es pisar el suelo
y no cruzar una tormenta en vuelo sin motor.

Aunque me expulsen de sus paraísos
no pienso doblegarme a sus avisos y menos
a quien viene a darme aviso es un traidor.

Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas...

 
  Querencia

Qué duro quererte así, contigo pero sin ti,
amando tu cuerpo pero tú a años luz de mi.
No quiera saber por qué, para qué arriesgarme
a que me respondas: "no lo sé"...

Prefiero sospecharte en otros brazos
y partirme en mil pedazos a seguir muerto de pié.
Cómo romper con tu indiferencia,
cómo vencer esta mala querencia por ti, carencia de ti... querencia por ti...

Te miro pero no estás, ni veo un puñal detrás,
dispuesto a asestarme el golpe de un "nunca jamás"...
Tu tibio dejarte hacer no es más que una forma lenta de desaparecer...
una manera de emprender la huida a través de este suicida simulacro de placer.

Cómo romper...

Si te adivinara un "no", seria que algo pasó,
cualquier tontería, incluso un crimen, qué se yo...
Y así sería capaz de poner fin a la guerra infinita de esta paz..
Qué duro ver el rostro de la muerte cada vez que intento verte más allá de tu antifaz.

Cómo romper...

                

            


Biografía de Luis Eduardo Aute

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