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 Desván de Rincón del  Poeta

 

José Ángel Buesa

 

    

Yo He Vivido Mi Vida

Si fue larga o fue corta, si fue triste, ya casi no me importa.

Y aquí estoy, esperando ... no se bien lo que espero,

si el amor, o la muerte ... lo que pase primero .

Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,

y me dará lo mismo cuando lo pierda todo,

pero no me lamento de mi mala fortuna,

pues me queda un palacio de cristal en la Luna,

y por andar errante, por vivir el momento

son tan buenos amigos... mi corazón y el viento.

Por eso y otras, me deja indiferente

aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente ...

Trampas ? Pués sí hice algunas; pero, mal jugador

yo perdí más que nadie, con mis trampas de amor.

Pecados ? Sí, aunque leves, de esos que Dios perdona,

porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.

Mentiras ? Dije muchas y de bello artificio,

pero que en un poeta son cosas de oficio.

Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,

ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.

Eso es todo, He vivido ...

La vida que me queda, puede tener dos caras,

igual que una moneda:

Una, que es de oro puro, La Cara del Pasado...

y otra, La Del Presente, que es de plomo dorado.

Por lo demás ya es tarde; pero no tengo prisa,

y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa,

y seguiré viviendo de la misma manera,

que es vivir cada instante, como una vida entera,

mientras siguen andando de un modo parecido

los hombres con el tiempo, y el tiempo hacia el olvido...

Carta de Amor

Aquí, sin tí, ya sé
lo que es la muerte,
pero no te lo digo
para no entristecerte.

Quiero que te sonrías
para que siga habiendo
claridad en los días.

Quiero que no se
empañe tu mirada,
pues, si no,
no habrá estrellas,
ni habrá luna, ni nada...

Y, sobre todo,
lo que quiero y quiero
es un año que tenga
doce meses de enero.

Aquí llueve y no importa,
pues la lluvia es tan leve
que al leer esta carta
no sentirás que llueve.

Pero cierro los ojos
y te recuerdo tanto
que casi se diría que
esta lloviendo llanto.

 




Oasis

Así como un verdor en el desierto,
con sombra de palmeras y agua caritativa,
quizás ser tu amor lo que me sobreviva,
viviendo en un poema después que yo haya muerto.

En ese canto, cada vez mas mío,
voces indiferentes repetirán mi pena,
y tu has de ser entonces como un rastro en la arena,
casi como una nube que pasas sobre un río.

Tu serás para todos una desconocida,
tú, que nunca sabrás como he sabido amarte;
y alguien, tal vez, te buscara en mi arte,
y, al no hallarte en mi arte, te buscara en mi vida.

Pero tú no estarás en las mujeres
que alegraron un día mi tristeza de hombre.
Como oculte mi amor sabré ocultar tu nombre,
y, al decir que te amo, nunca diré quien eres.

Y dirán que era falsa mi pasión verdadera,
que fue solo un ensueño la mujer que ame tanto;
o dirán que era otra la que cante en mi canto,
otra, que nunca ame ni conocí siquiera.

Y así será mi gloria lo que fue mi castigo,
porque, como un verdor en el desierto,
tu amor me hará vivir después que yo haya muerto,
pero cuando yo muera, tu morirás conmigo!

 

Poema del Fracaso

Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,
que aún hoy lo embriaga a veces cual lo embriagara
ayer;

Quería aprisionar un alma en un poema,
y que viviera siempre... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, silenció su latido,
y en plena lozanía se sintió envejecer:
Quiso amar un recuerdo mas fuerte que el olvido
y morir recordando... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro,
en un fugaz anhelo de gloria y de poder:
Subió la escalinata de un palacio de oro
y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera,
por vivir plenamente la fiebre del placer:
Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera,
un goce para el solo... Pero no pudo ser.

Y hoy llegas tú a mi vida, con tu sonrisa clara,
con tu sonrisa clara, que es un amanecer;
y ante el sueño mas dulce que nunca antes soñara,
quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.

Y he de decirte adiós para siempre, querida,
sabiendo que te alejas para nunca volver.
Quisiera retenerte para toda la vida...
Pero no puede ser! Pero no puede ser!

 




Poema de la Despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te ame mucho... No sé si te ame poco;
pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi mas hermoso sueno muere dentro de mí...
Pero te digo, adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

 



Poema del Olvido

Viendo pasar las nubes fue pasando la vida,
y tu, como una nube, pasaste por mi hastío.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío
como se van uniendo los bordes de una herida.

Los últimos ensueños y las primeras canas
entristecen de sombra todas las cosas bellas;
y hoy tu vida y mi vida son como las estrellas,
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas.

Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita,
nos da una sed mas honda que la sed que nos quita,
pero estoy tan seguro de poder olvidar.

Y mirare las nubes sin pensar que te quiero,
con él habito sordo de un viejo marinero
que aun siente, en tierra firme,
la ondulación del mar!

 




Poema del Regreso

Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma esta abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto... porque estaba contigo.

 




Poema del Renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte, y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeralda de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos, y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré mas que nunca, y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos, y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento
- el tormento infinito que te debo ocultar -,
te diré sonriente: "No es nada... Ha sido el viento."
Me enjugaré la lágrima... y jamás lo sabrás!

 


 

Poema del Amor Ajeno

Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo,
como queda el perfume mas allá de la flor.
Tu sabes que te quiero, pero no te lo digo
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.

La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber.

Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.

Tu amor es como un río que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando el fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.

Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besare otra boca;
y tu estarás con otro... pero pensando en mi!

 

Canción para la Esposa Ajena

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cual relata tu historia,
pues serán, simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria...

Y pasarán los años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta, como una rebeldía,
y leerás mi libro, tal vez como un despecho.

Y brotará el perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces, con orgullo, marcaras la poema...
y guardaras mi libro debajo de tu almohada.

 



Celos

Ya solo eres aquella que tiene
la costumbre de ser bella.
Ya paso la embriaguez, pero
no olvido aquel deslumbramiento,
aquella gloria del primer momento,
al ver tus ojos por primera vez.
Y sé que, aunque quisiera, no he
de volverte a verte de esa manera.
Como aquel instante de embriaguez,
y siento celos al pensar que un algún
día, alguien, que no te ha visto
todavía, verá tus ojos por primera vez.



Canción del Amor Prohibido

Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.

Solo tú y yo sabemos porque mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío,
y tu apenas me escuchas y yo no te sonreí,
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Solo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

 



La Sed Insaciable

Decir adiós... La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso

Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama.
Y no saber por que se ama...
Y no saber por que se olvida.

Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.

Buscar la luz que se eterniza,
la clara lumbre duradera,
y al fin saber que en una hoguera
lo que más dura es la ceniza.

Sentir mas sed en cada fuente
y ver mas sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.

Porque en el sordo desacuerdo
de lo vivido y lo sonado,
sigue encendiendo en el pasado
lo que se apaga en el recuerdo.

Y en esa angustia que no es esa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...

 

 

Balada del Mal Amor

Que lástima, muchacha,
que no te pueda amar...
Yo soy un árbol seco que solo espera el hacha,
y tú un arroyo alegre que sueña con la mar.
Yo eché mi red al río...
Se me rompió la red...
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
pues si bebo en tu vaso voy a sentir mas sed.
Se besa por el beso,
por amar el amor...
Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso;
pues solo nace el fruto cuando muere la flor.
Amar es tan sencillo,
tan sin saber por que...
Pero así como pierde la moneda su brillo,
el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.
Que lástima muchacha,
que no te pueda amar...
Hay velas que se rompen a la primera racha,
y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!
Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida,
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.
La vida, llama o nieve,
es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue...
Ya lo mío fue mío,
y ahora voy al azar...
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
el golpe de la lluvia la puede deshojar...
Tuve un amor cobarde.
Lo tuve y lo perdí...
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.
El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar...
Que lástima muchacha,
que no te pueda amar!

 


Canción de los Remos

 

Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar;
pero escucha los remos cantando sobre el mar.

Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía,
como la luz de un faro desde la lejanía.

Así como la espuma pasará este momento;
nuestra ilusión se esfuma como la espuma al viento;

pero en el alma sola, si un gran amor la llena,
hay algo de la ola y hay algo de la arena.

Naufrago de su espanto, piloto de su hastío,
el mar canta en su canto que ya tu amor es mío.

Yo soy la vela rota que da al aire su duelo,
y tú eres la gaviota que va a estrenar su vuelo.

Pero aún quedan futuros que yo desconocía
en tus ojos oscuros, donde nunca es de día.

Aún hay algo postrero mas allá del olvido,
y en tu amor recupero todo lo que he perdido.

Ni digo que te quedes ni quiero que te vayas,
pues soy como las redes tendidas en las playas.

Arroyo de ternuras, hazme tuyo en lo mío,
llenando de agua pura mi cántaro vacío.

Ya mi voz tiene un eco; ya mi voz no se pierde...
Por eso el tronco seco retoña la hoja verde.

Y así mi vida espera la gracia de un retoño,
como una primavera que ilumina un otoño.

Por eso, aunque olvidemos que siempre hay que
olvidar,
oye cantar los remos sobre el dolor del mar.


 

Con la Simple Palabra

 

Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son del mar.

Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.

Con la simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.

Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque el no lo sepa, lo iluminan también.

Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica mas,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás!

 


Poema del Poema

 

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá:
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido
te amaré mas que nunca....y jamás lo sabrás!

La desolada estrofa, como si fuera un ala,
voló sobre el silencio...Y tú estabas allí:
Allí, en él más oscuro rincón de aquella sala,
estabas tú, escuchando mis versos para ti.

Y tú, la inaccesible mujer de ese poema
que ofrece su perfume pero oculta su flor,
quizás supiste entonces la amargura suprema
de quien ama la vida porque muere de amor.

Y tú, que nada sabes, que tal vez ni recuerdes
aquellos versos tristes y amargos como el mar,
cerraste en un suspiro tus grandes ojos verdes,
los grandes ojos verdes que nunca he de olvidar.

Después, se irguió tu cuerpo como una primavera,
mujer hoy y mañana distante como ayer...
Y vi que te alejabas, sin sospechar siquiera
que yo soy aquel hombre... y tú, aquella mujer!


 

La Dama de las Perlas

 

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,
de esas que no se tocan por temor a romperlas;
pero solo en tu cuello pudieron valer tanto
las burbujas de nieve de tu collar de perlas.

Y más, aquella noche del amor satisfecho,
del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,
cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho
y el rubor te cubría con un manto de rosas.

Yo acaricié tus perlas sin desprender su broche,
y las vi como nadie nunca mas podrá verlas,
pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche,
vestida solamente con tu collar de perlas!

 




Canción de la Noche Sola

 

Fue mía una noche. Llego de repente,
y huyo como el viento, repentinamente.

Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.

Fue la noche sola de una sola estrella.
Si miro las nubes, después pienso en ella.

Mi amor no la busca; mi amor no la llama:
la flor desprendida no vuelve a la rama,

y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo.

Fue mía una noche, locamente mía:
Me quema los labios su sed todavía.

Bella como pocas, nunca fue más bella
que sonando él sueno de la noche aquella.

Su amor de una noche sigue siendo mío:
la corriente pasa, pero queda el río;

y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoro el hastío:
Somos las distantes orillas de un río,

entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.

Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.

Mas que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.

El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en ceniza.

El amor que vuelve, siempre vuelve en vano,
así como un ciego que extiende la mano.

Amor de una noche sin amanecer:
acaso prefiero no volverte a ver!



Biografía de José Ángel Buesa


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