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Desván de
Rincón del Poeta
Martha
Herrera Ocampo
Nº
1
Quise
aprisionar entre mis manos,
un
puñado de arena.
Quise
beber, para apagar mi sed,
agua
de mar.
Quise
vestir mi cuerpo con las olas.
Y
lo llegue a lograr.
Vi
dormitar el sol junto a los lotos.
Llegué
a tocar el mar entre las rocas.
Llegué
a romper la arena entre mis dedos,
y
deshice la flor bajo mis pies.
Pero
la arena se escurrió espantada.
Pero
la arena se escurrió espantada.
Pero
la ola, aumentó mi sed.
Pero
mis ojos no abarcaron todo,
y
en la playa me quedé,
con
la mirada opaca,
con
la boca reseca,
con
el alma aún inédita,
y
las manos vacías...
Nº 2
Abrí los ojos.
Se me llenaron de mar y cielo.
Pensé, por un instante,
que todo sería perfecto
teniéndote a mi lado.
Los cerré. Te imaginé. Ya
estabas.
Te sentía respirar.
Un leve escalofrío galopaba
en mi cuerpo.
Un ascensor vertiginoso
recorría mi mente.
Tú.
Pero al abrirlos...
crujió el encantamiento.
Fue estrépito de olas.
Fue arena al viento.
Fue soledad frente al verde
infinito,
tentador, atrayente...
Quizá, un día, me pierda en
su claro espejismo.
Quizá, un día, conviva con
sus peces macabros.
Y entonces,
una nota perdida,
eco de tu presencia,
grito de tu distancia,
me arrastre sobre las nubes,
carne de olas,
hasta el recinto
secreto,
que solo guarda tu alma,
para la mía.
Nº 3
Hambre de sol.
Hambre de mar.
Hambre de
ti.
Quiero que el sol penetre
hasta mi alma.
Quiero que el mar resbale por
mi cuerpo.
Quiero que tú te adentres en
mi vida.
Sentirlo tan fuerte, que
llegue a quemarme.
Sentirlo tan cerca, que mi
piel se diluya.
Sentirte tanto, hasta el punto
que nada interese.
El sol dorará mis espigas
estériles.
El mar bañará mis raíces
resecas.
Y tú...Tu me llevarás, como
a la llave secreta,
única,
distinta entre todas.
Nº
4
Quisiera
comprender cuando tú miras,
hundido
en la distancia.
Quisiera
alcanzar todas las metas
ocultas
que te arrastran.
Quisiera
horadar tu fondo mismo,
los
últimos recintos de tu alma.
Quisiera
filtrarme en tus raíces.
Quisiera
contemplar como en un prisma,
tu
pedregal, tu gruta, tu maraña.
Las
cavernas tenebrosas donde escondes
pasiones
y sentires.
Los
ríos silenciosos donde corren,
chocándose
entre sí, deseos y ansías.
Todo
lo que sea tuyo.
Todo
lo que tu ser emane.
Todo
lo que este enhebrado
en
el hilo invisible de tu vida.
Y
cuando lo consiga,
quisiera
vivir contigo.
Allá,
en
el faro perdido entre las aguas,
en
aquel solitario templo nuestro
que
un día cobijó palomas blancas.
Los
cuervos negros no mancharon su blancura.
Nosotros
lo evitamos.
...Y
cuando todo de ti sepa y comprenda,
volveremos
al mar,
y a nuestro faro!
Nº
5
Que
quieres que te diga, que ya,
no
te he dicho.
Que
quieres que te nombre, que tú,
no
sepas ya.
Que
quieres que mis labios,
pronuncien
sin decirlo,
si
todos mis silencios
también
son para ti.
Que
quieres que te diga
si
todo ya lo sabes;
deseo,
amor, locura,
pasión
y desenfreno.
El
mar te trae mis quejas.
El
viento, mis sentires...
Tú
eres la única brújula.
Tú
eres el único sino.
El
mar te dirá siempre:
"Estás
en su destino..."
Nº
6
Lejanía
de besos.
Inconclusa
sinfonía de tus labios.
Siempre
supe que estaba en tu vida,
tan
clavada,
tan
dentro,
tan
unida,
como
el sol en el cielo, hundido entre sus nubes.
Como
la lluvia pegada a las aceras.
Como
el viento metido entre las hojas.
Como
el mar incrustado entre las rocas.
Pero
tus besos,
no
son del todo míos,
hundidos
en mi boca,
clavados
en mi aljibe...
Siempre
te darán agua,
cuando
tú tengas sed, amado mío,
encontrarás
la fuente, siempre viva,
de
mi amor,
de
mi mar,
y
de mis ansías!

Nº 7
Estoy
llegando a lo que ansié hace mucho.
Afincarme
en tu vida.
Echar
raíz en ella.
Y
flotar en tu mar.
Extender
mi raigambre,
enroscarme
en todos tus recovecos.
Estirar
sobre ti todo mi ser.
Atraparte,
tan fuerte, como el pulpo.
Cada
día con un nuevo tentáculo.
Y
tú, no te das cuenta.
Te
dejas atrapar.
Cuando
lo sepas, será muy tarde.
Solo
respirarás de mis pulmones.
Solo
beberás agua de mis cántaros.
Solo
pulsarás sonidos de mi lira.
No
tendrás paz.
Estarás
encerrado en la malla invisible que he tejido,
y
no podrás huir.
Y
no querrás huir,
sin
mí,
te
encontrarías de repente
en
un extraño erial sin horizonte.
Nº 8
Divisando
la vida en solitario mirador,
uno
a uno todos mis escalones,
paraste
en cada uno de todos mis descansos.
Llegue
a tu torre húmeda,
y
en conjunción de sueños,
Nº
9
un
mundo interminable de cosas.
Porque
solo mías podrán ser.
Esta
tarde me tienes junto al mar.
Mi
cuerpo se ha confundido con la arena
ha
viajado internándose en el agua.
En
cada ola que llega junto a mi,
oigo
el llamado de las aguas de tu escollera gris.
con
mi bajel de ansias incumplidas,
con
mi rosario de cuentas desgastadas,
con
mi collar de luces no encendidas,
hasta
que el mar penetre en toda mi alma,
en
los canales extraños de tu esencia.
Nº
10
Danzó
un rayo de luna en nuestras manos,
platinando
las ansías encerradas.
Les
dio la libertad.
Les
puso alas.
Y
echaron a volar. Lejos. Muy alto.
Poco
a poco subió su luz dormida,
por
el asfalto gris de nuestros cuerpos,
y
nos cubrió de palidez enferma.
Nosotros
atrapamos sus hechizos
y
encendimos estrellas en las sombras.
Tres
veces saludó el ave agorera,
tus
manos se estiraron en silencio,
y
mientras la luna colmaba nuestra copa,
indiscreta,
la noche,
nos
robaba un secreto...
Nº
11
Cuando
de noche rompía el oleaje,
era
tu voz que me hablaba.
Cuando
la luna invadía mi lecho,
eras
tu que acechabas.
Cuando
crujían mis pasos
en
el lenguaje de la rubia arena,
eras
tu,
siempre
tu,
solo
tu,
quien
me nombraba.
Cara
al cielo, te he visto muchas veces,
(también
dentro de mi alma).
Con
los ojos cerrados, persistía tu imagen.
Y,
si
otros me hablaban,
tu
eco,
inconfundiblemente,
acallaba
las voces extrañas.
Hasta
que por fin,
el
mar, un día impensado, me devolvió lo mío.
Mientras
mis ojos rodaban por la playa,
te
vi llegar, jinete de una ola,
con
las manos muy finas por la espera,
y
la ansiedad, temblando en la mirada.
Nº
12
En
el cristal sonoro de las olas,
he
guardado,
celosamente,
mi
imagen para ti.
Quise,
que
cuando no me tengas,
sean
el espejo imborrable que reflejen mi rostro.
Quiero
que lo conserves,
junto
a las cosas tuyas,
junto
a los venerados recuerdos,
en
el arcón de tu alma.
En
las rocas he grabado mi nombre.
Como
las adolescentes,
como
la primer novia.
En
la playa he dejado mis rastros para ti.
Tu
recogerás mis pisadas,
transitando
sus arenas húmedas.
Serán
tuyas también como mi vida.
Porque
aunque ahora no quiera pensarlo,
indefectiblemente
se bifurcaran nuestros caminos.
Es
fatal,
como
todo lo que mas se ha adorado.
Nos
quedara el consuelo, en ese tiempo aciago,
de
tener cosas nuestras, que nos hablen mas, aun,
de
nuestro amor.
Por
eso te lo entrego entre otras cosas.
Pero
guárdalo bien.
Que
no te ocurra como a Narciso.
Contémplalo
de lejos, sin acercarte mucho.
No
quiero que por verme mejor...mueras dentro de
mi.
Cuando
te sientas solo, deprimido, angustiado,
obsérvame
de lejos.
Desde
la imagen húmeda,
(que
por el mar y mis lagrimas)
volveré
en el recuerdo,
para
decirte, simplemente,
"siempre
estaré contigo..."
Nº
13
Quise
hacer de mis manos dos pájaros extraños.
Quise
hacer de mis ojos dos fanales inmensos.
Quise
hacer de mi pelo túnica con los musgos.
Quise
hacer de mi cuerpo playa para tus labios.
Quise
hacer de mi voz una canción de olas.
Quise
hacer con mi boca un túnel sin salida.
Quise
abarcar un mundo en un hoyo de arena.
Fuiste
el artesano que levantó la torre,
la
compuerta de acero que retuvo mis mares,
el
maestro paciente, que enseñó en mi pizarra,
el
complicado idioma del amor sin ultrajes.
En
la jaula de rocas, que tus manos hicieron,
cobijé
mis anhelos, y mis aves extrañas.
No
nos faltaba cielo,
no
nos faltaba lumbre,
no
nos faltaba techo,
ni
remanso, ni playa.
Las
boyas de mi puerto siempre habrán de atraerte.
Mis
fanales inmenso siempre habrán de alumbrarte,
mi
túnica, mi playa, mi canción siempre alerta,
para
que cuando amarres, encalles en mis ansías.
Quiero
ser en tu barco marinero y grumete,
polizón,
tripulante.
Quiero
estar a tu lado en todas las tormentas,
en
todos los diluvios...
y
si una noche adversa,
el
mar nos fuera hostil,
navegaré
contigo, hasta hundirme en la tierra,
pasajera
dichosa, de un viaje sin retorno,
con
el ancla deshecha,
y las velas plegadas!
Nº14
El
mar continuamente canta su serenata.
Teje
con cada ola, guirnaldas espumosas.
que
deja ante sus plantas.
Tiene
sus ojos, su piel, llenos de amor.
se
adorna con sus mejores líquenes,
para
esperarle. Y cuando llega,
agita
los caracoles de su cuello,
tierna
y juvenil como una ninfa.
A
veces pienso, al verlos extasiada,
que
serán mas felices que nosotros.
ellos...se
amaran siempre,
y
aunque muera algún día,
su
amor será un largo camino de jornadas
Alguna
nube extraña habrá de transportarnos,
Por
eso, cuando pienso, mirando como se aman,
desearía
volver al albor de mi vida,
y
que una leyenda de brujas encantadas,
obrara
el sortilegio de perdurar por siempre,
Nº 15
Mi
último poema es para ti.
Como
el lloro del viento, por las noches,
al
escucharlo desde mi hueco negro.
Como
la letanía de las olas,
seductoras,
ausentes, huidizas.
Como
el eterno, ay! de los fantasmas
Como
el grave rezar de las campanas
desde
el frío sepulcro de las horas.
Como
el leve crujir de las arenas
temblando
en los cristales.
tu
vas y vienes por mi vida.
Biografía
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