Caricias perdidas
que rodearon
mi cintura estremecida.
Caricia que tu mano
acercó a mis mejillas
sonrojadas, ardientes.
Caricias deseadas
que estremecieron
mi pubis, 
mi espalda, mi vientre.
Y dulces caricias 
fueron también tus palabras:
algunos te quiero,
muchos te amo
infinitos te deseo...
Caricias que atesoro
en lo profundo del alma,
son huellas indelebles
en la piel de tu amor.
Y cuando a veces no puedo
cuando el dolor lacera
profundamente el corazón
recuerdo las caricias,
tus ojos, las palabras
y sigo adelante
como si estuvieras tú. 

                       Cris Carbone

 

 

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