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(en libertad condicional)
A
veces me siento cautiva
por mis propias dudas
deambulo indolente
por la noche oscura.
Y otras me invade
esta incertidumbre
y me siento un fraude,
una copia absurda
de la mujer que intente ser
y no pude.
Una es prisionera de miedos,
que no permiten que crezcan...
los sueños.
O esta pena inmensa
que espera, agazapada,
en un rincón de las tristezas,
y se abalanza sobre mí,
me hace presa y me devora.
Como hoy, que sin saber porque
ni tener motivo aparente
me inclino y lloro.
Pero emerge de mi corazón
un destello de luz
una esperanza,
me alcanza la libertad
¡me libero!
y como Lázaro me levanto...
y ando.
Cris
Carbone
11/06/2004
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