
He sabido de dolores y de lágrimas
ellos han sido fieles compañeros en mi vida
el suave dulzor del beso negado
y caricias que faltaron y eran mías.
He sabido vivir sin ti, amor
que juegas a escondidas y te marchas
que garabateas un dibujo en mi alma
y así inconcluso, sin colores, solo es una mancha.
He sabido de caminos solitarios
que no se han cruzado con tus pasos
en esta calle donde nunca se proyecto tu sombra
ni una casa que no conocerás nunca, ni mi alcoba.
He sabido de esta larga espera
que quizás termine pronto o nunca,
cansada ya de destellos y de sombras
en este eclipse de penumbras marcho sola.
Y te espero, a pesar de saber que ya no vienes
viajero de otro tiempo, ya sin nombre.
No conozco tu dulce rostro ni tus besos
pero en mi interior existes, eres mi hombre.




|