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Después de tanta agonía
y sentir como mi alma
se partía en dos
hoy salió el sol
porque estuve con vos.
Compartí tu tiempo,
sentí tu aliento,
goce tu cuerpo.

Pero si después no te tengo,
si pasa inexorable el tiempo
sin tu mirada sincera
ni tus manos cálidas
ni comparto tus aciertos,
tus dudas
o tus pensamientos.
No importa.
No lo lamento.
Porque sigues aquí, dentro de mí.

Y le doy gracias a la vida
porque en el preciso momento
el mas supremo,
el mas eterno...
te conocí.

                                  Cris Carbone

 

Instantes supremos,
sublimes,
eternos.
Instantes de miedo,
de dicha, de cielo.
Mi vida esta llena
de instantes pequeños
donde un rayo de sol 
ilumina el invierno.
Hay también instantes de amor
gozados, secretos 
tu boca junto a mi boca
tu cuerpo junto a mi cuerpo 
juntos saciamos la sed
de tanto desencuentro.
Mágicos instantes
en que una mano amiga
alcanza la mía
nutriéndome de caricias
y una voz serena y mansa
aquieta la tormenta
de mi alma.
Instantes perdidos y ausentes
en el ruido de la ciudad
y el murmullo de la gente
llena espacios en mi mente.
Y aquellos instantes de velo negro,
de duelo
cuando perdí tu mirada
y fuiste solo un recuerdo.
Instantes donde mi alma
se encoge de pena y tristeza
donde no sé como soportar
tanto dolor, tanta ofensa.
Y también hay aquellos
en que la mirada de mis hijos
su sonrisa y  alegría
estremecen ese instante de mi vida.
Y minúsculos instantes
como éste, amado mío
en el clímax del éxtasis...
casi perdiendo los sentidos
miro tus ojos amados
y río...
                                       Cris Carbone
                                     
14/04/2004                                       

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