Me juraste amor eterno,
dijiste que me amarías
hasta el resto de tus días.
Ante Dios y con testigos
prometiste cuidarme
aún en la enfermedad
y me rescatarías
de las garras del mismo infierno.
Serías como un soldado
luchando en una batalla,
no debía temer
a partir de ese momento
por ninguna tempestad,
serias mi abrigo y sustento.
Prometiste muchas cosas
algunas que ni recuerdo
pero lo peor de todo
es que creí el juramento.

Han pasado muchos años,
me quedó solo el recuerdo
impregnado como fuego
lacrado como un secreto
que guardo bien escondido
aquí dentro de mi pecho.
Tus pupilas cristalinas
tu mirada como cielo
tus palabras repitiendo como un eco
perdiéndose en el tiempo:
"Siempre serás mía,
te amaré toda la vida".
Pero tu no podrás saber
que nunca pude romper
la palabra que te di
cuando prometí amarte,
pues te amo todavía.
Y este amor me quema el alma
llega hasta el fondo de mis entrañas
y tengo mi propio infierno,
pero tu nunca me salvas.


 

Recitado en la maravillosa voz de Carmen Feito Maeso