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Asomada
a la ventana
veo pasar la vida
sin animarme a
participar
por miedo a encontrarme
con la dulzura de unos
ojos
que me miren con
dulzura,
o la caricia que me tome
desprevenida
y no sepa que hacer con
la ternura.
Veo pasar en el letargo
las horas de mis noches
vanas,
veo encanecer mi pelo y
las sonrisas
esquivar mi puerta en la
mañana.
Si extiendo mi mano
solitaria
no se encontrará con la
tuya
en esa soledad que me
hermana
con la desesperanza
me deja nuevamente un
sueño
en el hueco de la
almohada.
Y transcurre otra vida
feliz
paralela a este destino,
y espero ansiosa que la
tarde caiga
para soñar.
Y allí te encuentro con
la mano
extendida en la caricia
y despierto ante el beso
tímido del sol en la
mañana...aún feliz.

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