

Esta
mujer pájaro
que anida en mi pecho, ayer
revivió.
Extendió sus alas y en tímido
aleteo
trato de evitar los últimos
estertores
que predecían su agonía.
Pensé que había muerto,
creí que la pena había
aniquilado
el ultimo halito de la mujer que
fue.
Dejó llevar sus ojos
por el inacabable horizonte del
río,
inspirando fuerte
queriendo inhalar hasta la
ultima
bocanada de aire fresco,
aleteo y levantó vuelo
junto a los enormes pájaros de
acero.
Sonriendo recobró
los sueños de libertad.
Oscureció en la ciudad
somnolienta
y se durmió mientras la tristeza
retornaba nuevamente a su alma.
Despertó con los sueños rotos
otra vez con los barrotes en su
jaula,
y lloró.





La Música de esta
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"Solitud"
George Zamphir