  

En
su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida,
doliente, así situada
contra las viejas
hélices del crepúsculo
que en torno a ti
da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo
solitario de esta hora de muertes
y llena de las
vidas del fuego,
pura heredera del
día destruido.
Del sol cae un
racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las
grandes raíces
crecen de súbito
desde tu alma,
y a lo exterior
regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un
pueblo pálido y azul
de ti recién
nacido se alimenta.
Oh grandiosa y
fecunda y magnética esclava
del círculo que
en negro y dorado sucede:
erguida, trata y
logra una creación tan viva
que
sucumben sus flores, y llena es de tristeza.
Pablo Neruda
De XX poemas de
amor y una canción desesperada.
Recitado por Juan
José Torres.


©
|