Una despedida a mi ángel de un ala quebrada, mi tía Blanca

 

Y estaba allí hecha una furia
en pelea constante con la vida
con la pena como única mochila
a sus espaldas,
cansada de cargar con tantas piedras.
Se dejo vencer.
Ningún sueño marcando su destino.
No quiso seguir, mas con tanto duelo
se sintió incomprendida
por los que mas la amaban.
No podían entender que ya cansada
estaba de ese cuerpo maltrecho y dolorido.
Quiso gritar basta, pero no pudo
un nudo le ahogo la voz en la garganta
y los miro a todos implorantes
ya no tenia lagrimas ni palabras.
Solo quejas, gorgotones de aire
levantaron su pecho agitado
no podía decirles que la dejen
en paz con sus recuerdos.
 


Me pare frente a su cama
comprendiendo el silencio implorante de sus ojos...
 le hable a su Ser Interno diciéndole que la amaba
y la dejaba partir.