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En este frío silencio
con aromas y fragancias de jazmines
acude a mi mente cual presagio,
tu recuerdo.
Lejana adolescencia
en tu terruño natal,
donde los ojos se abrieron
a la magia del encuentro.
El río y su canto lastimero
y unos acordes de guitarra,
melodía que llega al alma misma
de la tierra.
Olor a pan recién horneado
saliendo de tus manos generosas.
Dulce presencia compartida del pasado.
Brotes fecundos crecieron sin tu riego
hoy se alzan majestuosos
como árboles perennes
de nuestra historia.
Rotos los lazos de ese amor
perdí tu rastro en el olvido
y la memoria.
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