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En
esta noche de
soledad y olvido
en que no encuentro
sosiego ni abrigo,
bendigo el haber
nacido y haber
sido
tan feliz como fui
por haberte amado
tanto.
No importa si nos
perdimos uno al otro
en la vorágine de
sueños,
lo mejor que nos
paso fue amarnos...
hasta el delirio.
Al mirar el cielo
gris de esta ciudad
polvorienta
en esta noche
desierta
escuchando el
ladrido de los
perros a la luna
mientras dormitan
los justos
y deambulan los
indecentes
pienso en ti cada
instante,
y lamento el orgullo
ciego que te alejo
de mi lado.
Pero es tarde para
recuerdos
y el pasado ya no
vuelve
me dormiré como
siempre
para soñarte a mi
lado.


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