Tiempo de esperas y encuentros,
de silencios profundos
sabiendo que el camino recorrido
no ha sido en vano,
y saber que no fueron estériles
ni las lágrimas vertidas
ni las tristezas sentidas.

Tiempo de aquietar el corazón
con latidos acompasados,
sin que explote el pecho de dolor
por palabras ajadas
ni promesas incumplidas.

Tiempo de soledad disfrutada
 como racimos de uvas maduras,
como ámbar de rocío,
sin sonrisas cómplices,
ni besos ardientes
sin pasiones, ni sábanas
desordenadas en la cama.

Tiempo de caricias ausentes...
te traerá quizás la brisa del próximo verano
o el gélido aliento del invierno,
anónimo e incierto amante,
serás el sueño o ilusión,
vendrás alguna noche estrellada
a mi almohada húmeda de besos
acortando distancias.