Todavía me conmueve
una criatura que sufre,
un animal herido aún me provoca
tristeza y desconsuelo.

Todavía me conmueven
los chicos de la calle
como fantasmas, perdidos en el vicio,
entregando su cuerpo por unas monedas
para seguir mareados y adormilar el alma.

Todavía me conmueve
el llanto y el sufrimiento del prójimo,
que es mi hermano, parte de mi
porque somos esencia de Dios.
Todavía me conmueve
la vejez solitaria,
la enfermedad sin consuelo,
todavía me conmueve el dolor.

Todavía me conmueve no ver
en los ojos de la gente
la transparencia que espero,
como espejos del alma
intuyo sentimientos pasajeros.
Todavía me conmueve la indiferencia, la desidia,
el no me importa, no te metas, no es tu tema,
el odio, el abandono, la guerra, la violencia,
el hambre y la miseria que espera ser resuelta
por los políticos de turno
que solo miran su bienestar.

Todavía me conmueven tus ojos
tus oceánicas pupilas
me trasmiten sensaciones
difíciles de describir.

Todavía me conmueve...
                                           el amor.

Cris Carbone



 


 

 

 

 






 

 

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