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déjame entrar
silenciosamente
en tu cuerpo
quiero caminarlo
desde
adentro
para conocer el tibio sonido de tu
ritmo
para esconder
mis
vacíos en tus huecos
déjame recorrer
tu
piel de palmo a palmo
entretener mis premuras
en
cada poro
y saber el salado de tus aguas
déjame adentrarme
en lo
profundo de tu alma
transitar los recuerdos
de la
infancia
jugar con tus manos pequeñas
como ahora viajo
tus
dedos largos
déjame ser
sólo yo
la que
te mece
en las noches de invierno y pesadilla
en las tardes silenciosas y oprimidas
en los días sin variantes ni emociones
déjame vagarte
en
todo tu largo
recostar mi cabeza en el pecho
escuchar un corazón que late
y me habla con palabras
que no
ignoro
déjame ser
la que
enjuga tus lágrimas
la que abraza tus miedos
la que aparta los demonios
déjame este día
ser
tanto
tanto para vos
como
no lo he sido
y prometo
después
muy despacio
dejar
tus rincones y laberintos
despedirme de tu piel y las caricias
apartar de mí
esta pesadumbre
de que seas
sólo
un poco
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