Felix Pages

 

 

La Habana-Cuba

Tengo el honor de presentar en esta oportunidad en este  Rincón de los Poetas Amigos a Félix Pagés-D'Romeo, un  amigo cubano que engalana la poesía con sus letras. Nació el 27 de julio del año 1950, en Nueva Paz, un pequeño pueblo costero al sur de la provincia de La Habana, CUBA. Desde muy pequeño fue amante de las letras, siendo su mayor vocación escribir, y la lectura de libros de literatura. A la temprana edad de once años ya Félix había escrito varios poemas, los cuales conserva en un lugar preeminente de sus archivos, con un cuidado y un cariño muy especial.
Graduado de Bachiller en Ciencias y Letras sus trabajos literarios le hicieron merecedor de galardones y reconocimientos por parte de distintas entidades del ramo. Más tarde las aulas de la entonces prestigiosa Universidad de La Habana, le sirvieron de fuentes para ampliar sus conocimientos.

A la edad de 24 años contrajo matrimonio con Haydée Álvarez Martínez, doctora en Pedagogía también graduada en las aulas de la que fue ilustre Universidad de la Habana.
A raíz del triunfo de la revolución comunista en Cuba, liderada por los hermanos Castro, las cosas no fueron nada sonrientes para Félix, quien acostumbrado a pensar y escribir libremente, muy pronto se vio advertido por el régimen para que moderara sus escritos y expresiones alusivas al proceso revolucionario que guiaba a su manera todas las formas del pensamiento y de la escritura.

Ante esta situación, Félix, gran partidario de la libertad y de los derechos del hombre a hablar y expresarse libremente, pendía sobre él, -cual espada de Damocles-, la constante amenaza por parte del régimen para que silenciara su voz o exponerse a ser silenciado por la fuerza.
En vista de esa situación, sólo existía un camino... el exilio, y lo tomó emigrando a los Estados Unidos donde hoy reside con su familia.  Ubicado en el bello Estado sureño de Virginia, muy cerca de Washington D.C. la capital de la nación, junto a las márgenes de los ríos Pottomac y Shenandoah, a los pies de las bellas montañas Apalachian, casi con vista al Valle encantado del Shenandoah, hoy tiene Félix enclavada su residencia, y desde allí piensa, y desde allí escribe y desde allí nos envía sus creaciones todas llenas del romanticismo, ilustrando con ellos su bello estilo.

Conozcamos su bellos poemas que a través de ellos podremos descubrir sus sueños, sus ilusiones y sus esperanzas.  Y desde allí sueña con poder volver un día a su querida Perla del Caribe. 

Varios periódicos y revistas locales se han hecho eco de sus obras, perpetuadas en el hilo invisible que une su arte con los más destacados poetas contemporáneos y del pasado. 

 

     

     Disfruten de la belleza de sus poemas, ellos llevan impregnados el amor que el autor sabe infiltrar en cada uno de ellos.   

          


A...TI

Con sus mejores galas...Noviembre se vestía
las hojas de los árboles el campo matizaban
las románticas aves sus trinos entonaban...
y aquella realidad... un sueño parecía.

Era ella, sin darme apenas cuenta en mis brazos la tenía!!
y con mis manos incrédulas su piel acariciaba...
ansioso como un loco sus labios rojos le besaba
Y más que besarlos... los mordía.

¡¡Era ella!!que como una visión se me presentaba...
yo creer a mis ojos... casi que no podía...
y debajo de aquel árbol que nos cobijaba
nos dimos al amor...por primera vez... Aquel día.

Los dos nos entregamos... porque en los dos ardía
un torrente de amor como una hoguera...
y sobre aquellas hojas que el viento del otoño desprendía
ansiosos los dos...nos dimos al amor por vez primera.

La brisa del otoño cruzaba nuestros rostros
para hacer aquella tarde aún más bella...
y después que nos fuimos... dejamos... de nosotros...
allí sobre las hojas... de nuestro amor... la huella.




Anoche tuve un sueño, y desperté muy triste
porque el sueño te trajo, pero volvió a llevarte
así estuvimos juntos…pero al final te fuiste
y ni aún en mis sueños…pude besarte.

Hablamos mucho rato y recordamos cosas
que viven en el cofre de las cosas arcanas…
mientras tu deshojabas aquel ramo de rosas
que una vez yo dejé junto a tu ventana.

Cogidos de las manos, andábamos los dos
sin mirar a donde, nuestros pies nos llevaban
y aves en bandadas nos decían adiós
porque… como nosotros ellas no regresaban.

Íbamos los dos, quizás los dos soñando…
y en sueños no se sabe cuando a soñar se empieza
ajenos los dos que íbamos caminando
a un lugar muy lejano del que no se regresa.

Íbamos sin rumbo…andábamos a ciegas
por oscuras veredas…sobre puentes cruzamos…
rumbo a un lugar distante donde nunca se llega
pero siempre caminando cogidos de las manos.

Y así de tu mano dejé que me llevaras
a donde se realizan las ideas mas caras
y en lo más remoto de mi soñar en vano.

Ilusionado…no quise del sueño despertarte
y justamente mi amor…cuando iba a besarte
sin saber como fue…te fuiste de mi mano.




Allá se quedaron ilusiones y anhelos
se quedaron amores que no puedo olvidar
se quedaron mis sueños y mis desvelos
bajo aquel hermoso pedazo de cielo
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron las huellas de mi infancia
ilusiones dormidas que ansían despertar
de mi bello jardín se quedó la fragancia
allá... muy lejos en la triste distancia
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron los azules valles
los campos de caña... el verde palmar
se quedó mi pueblo con sus quietas calles
se quedaron mis risas, mis penas, mi ayes...
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron los viejos amigos,
se quedaron mis noches... se quedó mi soñar
se quedó aquel lucero que soñó conmigo
que fue de mis penas un mudo testigo
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedó rugiendo el tirano
que quiere a mi pueblo asfixiar...
empuñando el azor en su mano,
verdugo implacable que azota al cubano
Allá... del otro lado del mar.

Allá se quedaron pasiones dormidas
se quedaron angustias... se quedó mi pesar...
mi alma fallece del dolor oprimida
porque allá se quedó LO MEJOR DE MI VIDA
Allá... DEL OTRO LADO DEL MAR.




Ha pasado tanto tiempo ya de aquella cita
que la mente a recordar ya no me ayuda…
pero, como una flor que nunca se marchita
vive en mi recuerdo aquella alcoba y aquella lucecita.

Ha pasado tanto tiempo ya de aquella cita
y aunque en mi garganta su nombre se me anuda…
la sueño y la recuerdo tan frágil y bonita
en aquella alcoba…a la luz de aquella lucecita
cuando por primera vez… la vi desnuda.

Ha pasado tanto tiempo ya de aquella cita
que quisiera que a mi mente el ayer acuda
y me devuelva la luz que sin piedad me quita…
que me lleve otra vez a la luz de aquella lucecita
cuando por primera vez la vi desnuda.

Hace tanto tiempo ya de aquella cita
pero el pasado vuelve… y resucita…
sin siquiera la sombra de una duda…

Siento que el presente a mi pasado roba
y me lleva mentalmente hasta la alcoba
a la luz de aquella lucecita
donde por primera vez la vi desnuda.



Voy a brindar por tí…silenciosamente
con esta copa rebozada de licor…
y haré con este brindis que vuelvan a mi mente
las horas mas felices de aquel frustrado amor.

Voy a hacer mi cerebro un loco torbellino
que gire alrededor de las horas aquellas…
y envuelto en el vórtice del raudo remolino
me veré junto a tí contando las estrellas.

Así levantaremos las copas del encanto
y de un solo sorbo beberemos los dos…
y enjugarán mis dedos las gotas de tu llanto
y escuchará mi oído la nota de tu voz.

Navegaré en la nave silente del recuerdo
y vagaré por mundos de diversos ayeres
naufragando en el licor… donde me pierdo
buscando la que fuiste en la que ya no eres.

Levantaré la copa que ayer nos embriagara
y que guarda en su adentro soñadores arcanos…
este fino cristal que reflejó tu cara…
y que guarda las huellas de tus cálidas manos.

Levantaré mi mano…así…discretamente…
y evocando el pasado…en mi nostalgia loca…
rebuscaré en la copa afanosamente
la huella imaginaria de tu boca.



No importa que en mi vida hayan habido cien
y no importa que otras hayan sido más bellas…
si en el palacio dorado de mi edén
sólo ha reinado una…sólo ha reinado ella.

No importa que otros labios calmaran mis excesos
no importa que del cielo se desprenda una estrella
no importa que otras bocas me colmaran de besos
si los besos que añoro son los besos de ella.

No importa que en mi vida hayan habido cien
y no importa que otras hayan sido mas bellas…
ella entró por la puerta secreta de mi edén
a muchas quise mucho, pero a nadie como a ella.

No importa que otras, hayan sido primero
ni la número uno ni la número cien…
a muchas he olvidado…pero no a ella
porque ella sigue siendo…LA REINA DE MI EDÉN.


 

 

Félix Pagés D'Romeo todos los derechos de autor reservados

Eres el visitante: