Parque Natural de Calblanque, en Cartagena, Murcia - España

Nacida en Madrid, afincada por quince años en Cartagena (Murcia), ciudad que se le metió en el alma cuando la conoció. Dos hijos varones hacen que haya valido la pena su existencia. Es secretaria de dirección y habla inglés y francés. Entre sus aficciones están la lectura y la pintura. Las letras son muy importantes para María Rosa y sin ellas  no hubiese sabido vivir a lo largo de sus cincuenta y tres años. Parte de su obra está expuesta en www.yoescribo.com.  Le publicaron tres poemarios en Anceo y en la 2º y 3º Antología del Foro Sensibilidades.  
Poemarios:

Eros. Más allá de la piel
Canto último
Los versos que habito
Perdida en la palabra
En amor
Amada soledad
Pirata callejero
Padre que estás en la tierra
Novela: Si te digo que recuerdo

María Rosa es una bella persona, con una sensibilidad que me conmueve y un don de buena gente que ha hecho que le tome mucho cariño. Por eso le agradezco el que haya aceptado estar en este Rincón de Poetas Amigos...

Ahora los invito a leer sus:

                          

    

"Te amo, ¿lo sabes?"
Sí, lo sé.

Sé que me amas,
por la fuerza que rompe mis muros,
soporta mi flaqueza
y me mantiene, firmemente
en pie, destilando vino
sobre tus labios.

Sé que me amas.
En los prados de tu piel
residen los humedales
donde mi garza herida
recupera la fe.

 

 

Lo sé: que me amas,
y me llevas prendida
en la luna de tu pecho,
fanal de tu camino.


En el arco de tu cuerpo
tangencial, vibro,
lujuria desatada.
Voy subiendo
contigo
tenso el cordaje
que nos ata.

A través de la piel
te penetra
mi deseo de ser tú,
conjunción
de la materia
convertida en ti.

Llego
a los altos aluviones
en que tu escarcha
alivia los tormentos
del músculo acerado
derramando bálsamo
sobre mis brechas.

Vivo y muero
una y otra vez:
                     una
                          y otra
                                  vez...

Es mi vientre, esposo mío,
el lugar donde te aguardo.
Para ti, en abundancia,
nadan peces en mis mares.

Remonta el vuelo, amor,
ven a cubrir
la soledad de mi espera.

Es tu recuerdo la vida
que lleva mis horas tristes
al delirio de tu boca.

Duerme el cielo
y en mis manos
se desvisten las caricias
en tu cuerpo deseadas.

Llora el verde primavera
entre mis dedos hambrientos
del canela de tu piel,
y en el filo del alba
mi cuerpo anhela
tus ojos.

      

Te añoro, amor, entre las gotas de lluvia que golpean cadenciosas el cristal de mi ventana.
Siento tus brazos consolando esta soledad en lejanía; mezo en ellos la pena que me causa tu ausencia, sabiendo que tu tacto me acaricia en la distancia.
Está cerca el corazón, pálpito a pálpito nos une en los minutos extremados, proporcionándonos luz en el fondo del abismo.
Sobrevolamos la materia, mano en mano, en el mismo pensamiento. Labramos los futuros, encajando cada pieza del enigma de la vida.
Cada día un nuevo reto mostrando que el amor es piedra viva, incandescente meteoro, ley y verdad inmutable.

       



Debajo de mi falda
la luna brilla
anunciando a tus ojos
la maravilla.

La maravilla, niño,
la maravilla
debajo de mi falda
la luna brilla.

Tu mirada me canta
soles enteros
encendiendo mis ansias
tus candeleros.

Tus candeleros, niño,
tus candeleros,
tu mirada me canta
soles enteros.

Entre dulces susurros
ronda el deseo
atrapando mis muslos
al revoleo.

Al revoleo, niño,
al revoleo,
entre dulces susurros
ronda el deseo.

Acerada la carne
cintura tensa
la fuerza de tus brazos
firme promesa.

Firme promesa, niño,
firme promesa,
acerada la carne
cintura tensa.


María Rosa García

 

 


 María Rosa García  todos los derechos de autor reservados.

Eres el visitante: