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Añasco
(Puerto Rico)


Nacida
en Añasco, Puerto Rico en 1959, Irely dedicó
tiempo a las artes y se graduó de secundaria a
la edad de dieciséis, cuando fue admitida al
Departamento de Arte de la Universidad
Interamericana en San Germán, Puerto Rico.
Estuvo allí por dos años y después
decidió comenzar a trabajar en la
restauración de imágenes religiosas, rotulación
comercial y la creación de materiales didácticos
para profesores, hasta que ingresó nuevamente a
la Universidad de P. R en Mayagüez.
Trabajó
con la Destilería Serrallés de Puerto Rico,
creando el material promocional, y decoraciones
en velas de
barcos, tarjetas embozadas a mano y
participaba en talleres de Arte.
En
1981 decide solicitar la admisión en la Escuela
de Artes Plásticas del Instituto de Cultura
Puertorriqueña en el Viejo San Juan donde tuvo
la oportunidad de estudiar con el mejor profesor
de dibujo de América y uno de los pintores
impresionistas más aclamados de Puerto Rico, el
fallecido Maestro Fran Cervoni Brenes.
En
1984 ella comenzó su trabajo como ilustradora
con el Departamento de Educación Pública en su
pueblo natal, creando los materiales didácticos
para niños con problemas de aprendizaje. Fue
considerada la mejor ilustradora del área y eran
asignados muchos otros artistas para tener cierta
forma de entrenamiento con ella en esta materia.
El
21 de marzo de 1986, viaja a New York City
y después de un accidente, se traslada a Kearny,
Nueva Jersey, donde contrae matrimonio en
septiembre del mismo año y de esa unión nacen
sus dos hijos.
Trabajó
como Artista para la Cristalería Culver, creando
diseños para cristalería, donde conoció al
fallecido Sr. Moses Worthman, famoso acuarelista
Neoyorquino y otros artistas.
Se
trasladó a la ciudad de Elizabeth en 1996. En
agosto de 1997, diagnosticada con Esclerosis Múltiple
y declarada físicamente discapacitada, Irely
decide comenzar a trabajar en lo que ella siempre
amó y ahora tenía la oportunidad y el tiempo de
hacer: pintar sus memorias de Puerto Rico.
Después
de un tiempo y a pedido de su médico Dr. Erenio
Mejías, finalmente comenzó a organizar su
primera Exhibición en Nueva Jersey, se hizo
miembro del Consejo de las Artes de Elizabeth y
comenzó a compartir con otros artistas sus
intereses. En noviembre de 2001, fue abierta al público
su primera Exposición en Nueva Jersey en el
edificio principal de la biblioteca pública en
Elizabeth. Antes de eso, catorce de sus pinturas fueron vendidas sin
tener que salir de la casa en un espacio de un
mes. Ahora
está reproduciendo sus obras en gicleé y
trabaja para un próximo show en la primavera del
2004.
A
pesar de no tener estudios formales en
literatura, siempre gustó de escribir y para la
celebración del Mes de la Herencia Hispana en
las oficinas de Servicios Humanos del Estado de
NJ, fue solicitada una lectura de sus poemas.
De ahí ha sido invitada por diversas
organizaciones a participar de tertulias poéticas
y artísticas y ha recibido ofertas para publicar
sus obras, ilustradas por ella misma.
Próximamente estará terminada su página
de poesías bajo el seudónimo de Rufina.
Luego
de la reseña biográfica de esta amiga del
Rincón del Poeta te invito a conocer:


Quien
ama no somete. No tuerce, no lastima.
Quien
ama no humilla, no minimiza... no duele.
Quien
ama no asume, no obtiene, no toma.
Quien
ama se detiene, se hace cargo, pregunta.
No
contesta.
Quien
ama es paciencia, dulzura, detalles.
Quien
ama se hace grato, valora, eterniza.
Quien
ama ofrece, regala...
¡Acaricia!
Se
mueven, se revuelven.
Se
mezclan, se alborotan...
¡Intento
infructuoso el negarse a morir!
Ráfagas
sacuden, tuercen y someten...
Como
si castigadas
Se
hicieran obligadas
A
la danza asistir.
De
la nada acompañan
La
lágrima de doncella...
Acabada
y la dura espera de la caída.
Se
mueven, se revuelven,
Se
mezclan, se alborotan, se sacuden,
Se
tuercen, caen.
Castigadas
se someten...
Acompañadas
por lágrima;
¡
Y obligadas, asisten a la danza!
¡Triste
intento infructuoso el negarse a morir!
Frío
muerte marchita la arrogancia.
Los
ocres y morados
Rebeldes
se resignan.
De
la nada acompañan
La
doncella acabada
Y...
la dura espera de la caída;
¡Para
asistir a la danza!
No
sin dejar de moverse,
Revolverse,
alborotarse, torcerse,
Sacudirse,
rebelarse, caer...
Negarse,
mezclarse, llorar castigadas,
Someterse
obligadas, y arrogantes...
¡Negarse
a morir!
Necesito
mis días perdidos,
mis
horas en interminable inercia,
mi
realidad negada
y
mis pasos sin ruido.
¿Para
qué repetir lo que ya sabes?
Devuélveme
los hilos
que
amarraban mis alas
si
es que no has de quemarlos.
Devuélveme
la angustia
que
en mis días llenaba
ese
hueco en mis brazos
donde
ahora tú cabes.
Necesito
el dolor inquietante
queriendo
destruirme,
quebrándome
los huesos
y
rasgando mi carne.
¿Será
necesario pedirlo nuevamente?
Devuélveme
las densas
y
temibles tinieblas
que
cubrían mis cielos.
Devuélveme
las turbias,
contaminadas
aguas
que
presagiaban muerte.
¿Es
que no te das cuenta
de
que has ensanchado
y
limpiado cizaña
en
todos mis caminos?
Has
detenido el tiempo
y
creado en mí sueños
que
siempre había temido,
y
la vieja costumbre
de
caminar lo andado
no
me ha permitido definitivamente
encontrarme
a mí misma
y
perderme contigo.
Necesito
que entiendas
que
necesito el mundo
que
tuve desde siempre,
no
vaya a ser que empezando
a
vivir de tu vida,
me
despierte del sueño
y
deba devolverme.
¿Para
qué repetir lo que ya sabes?
Devuélvemelo
todo,
y
yo lo guardaré en el viejo rincón
oscuro
del pasado.
Y
por Dios, no menciones
siquiera
del mañana
esperas
que no existen...
pues
será preferible
conquistar
el terreno
según
se va avanzando.
Devuélveme
las cosas
que
me has arrebatado
aunque
me hagan daño,
pero
nunca me prives
de
la esperanza hermosa
de
llegar a tu lado.
No
es realmente importante el querer lamentarme;
a
este punto no hay forma de rehacer el pasado,
pero
una rabia sorda hace que mi cordura
desvanezca
de pronto y mi ser se revele
contra
esta vida a veces tan cruel como engañosa...
y
me duelan las cosas que hice y que no hice,
lo que pude haber hecho y
pude haber amado.
Cada
vez que recuerdo que no estás y te quiero,
cada
vez que te siento dolido y lastimado...
reniego
del momento negado a nuestro encuentro,
porque
le dio ventaja a quien ha hecho añicos
las
esperanzas nobles de un corazón honesto,
destruyendo
de un golpe todo lo ya logrado.
Sí,
es injusta la vida cuando con toda saña
permite
que suframos lo que no corresponde,
que
vivamos en pena por amores frustrados
y encima agradecerle todo
lo que nos daña.
Quien
estuvo en tu vida
por los mejores años
disfrutando
los besos que yo nunca he probado,
mirándose
en tus ojos, sintiendo tus caricias,
permitiéndose
el lujo de ser siempre primera,
me
lleva la ventaja de haber sido a tu lado
realidad
que palpaste y no simple quimera...
Más
yo no cejaré en mi angustioso empeño
de
llegar a tu espacio y darte de mí todo...
y
mostrarte con hechos que siempre sí es posible
encontrar
unos brazos que se ofrezcan gustosos
a darte ese descanso que
siempre quedó en sueño.
No
es realmente el querer lamentarme...
Cada
vez que recuerdo que no estás y te quiero
y
me duelen las cosas que a mi ser desencajan;
es
que aún no he logrado recibir el consuelo
de
entender el porqué de la vida negarme
jugar
un juego limpio, sin sacarme ventaja.

Aún
si la vida me fuera ingrata,
Con
lo vivido me alegraría...
por
que el pasado nunca se pierde
en
los recuerdos o en la añoranza.
Tendría
las rasgadas horas de los amores,
la
dulce paz de los sinsabores y
los
logros gemidos por la agonía.
Infinitos
azules he visto en almas,
infinitas
purezas que el llanto empaña...
y
el dolor y las penas que el tiempo avanza.
Por
eso no me importa la ingrata vida,
si
me quedan muy cerca y a bien resguardo
las
horas, los amores, la paz, los sinsabores,
los
logros, la agonía... las purezas,
el
llanto, el dolor, las penas,
el
tiempo... y los gemidos.
Aún
si la vida me fuera ingrata,
¡me
alegraría con lo vivido!
Cuando
abrí los ojos de mañana se me llenó la vida...
Estaba
entrando luz a los oscuros rincones de mi
mente...
Después
de una gran noche en nada.
Noche
de ojos cerrados e inconsciencia...
de
muerte disfrazada que respira...
como
tenebroso miedo que desgarra.
No
me gustan las noches ni los sueños
por
lo que de inútiles tienen y traidores...
Cuando
se abren los ojos no sabemos si el inconsciente
obtuvo
algo terrible y oculto en los rincones...
o
si al descuido, malicioso,
olvidó
herido de odio sus dolores.
Recibí
de la luz su gran regalo e inmersa en su tibieza
me
deshice, como de fragmentada por los rayos
y
como vuelo de aves al alpiste...
Se
fue la noche lejos, sus oscuros rincones
y
sus tenebrosos miedos de soslayo...
¡y
me llenó la vida la mañana!
La
Música de esta Página
"Concierto
de Aranjuez"


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